Con su vasta obra fue uno de los pilares del boom de la literatura latinoamericana a partir de los años sesenta
A los 83 años murió el escritor mexicano Carlos Fuentes
El autor de "La muerte de Artemio Cruz" tenía 83 años y sufría una afección cardíaca. Fue un autor prolífico y polémico. Deja una larga lista de novelas, cuentos y ensayos que renovaron las letras de habla española.
México - El escritor mexicano Carlos Fuentes, uno de los más prolíficos y admirados del llamado boom de la literatura latinoamericana, murió hoy en esta ciudad a la edad de 83 años debido a problemas cardíacos.
Fuentes murió en el hospital privado Angeles del Pedregal, en el sur de la capital mexicana, donde había sido internado por una afección cardíaca. Su muerte sorpresiva provocó una gran conmoción en México, que desde la desaparición de Octavio Paz en 1998 veía en él a su máximo escritor y a un candidato natural al Premio Nobel de Literatura.
Novelista, cuentista, ensayista, guionista, dramaturgo y colaborador habitual de los principales diarios del mundo, Fuentes deja una obra vasta y diversa, que junto a la de sus amigos Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar contribuyó a renovar la forma de escribir literatura en español.
HOMBRE DE MUNDO
Fuentes nació el 11 de noviembre de 1928 en Ciudad de Panamá. Hijo del diplomático Rafael Fuentes, se crió viajando por el mundo y vivió largo tiempo en países como Estados Unidos (donde estudió ocho años e incorporó al inglés como lengua propia), Chile, Brasil o la Argentina, donde se inició en el amor.
Siguiendo el consejo del polígrafo mexicano Alfonso Reyes, Fuentes estudió Derecho en el Institut des Hautes Etudes Internationales de Ginebra, Suiza, a pesar de que su vocación literaria ya estaba decidida desde la niñez.
Desde 1950 compatibilizó su trabajo en la carrera diplomática con la dirección y redacción de varias publicaciones como la Revista Mexicana de Literatura (1955-1958), El espectador (1959-1961) y, en 1960, de Siempre y Política.
Con apenas 26 años, en 1954, publicó su primer libro, Los días enmascarados, una colección de cuentos que fue aplaudida por la crítica y el público.
Sin embargo, su verdadera consagración en las letras mexicanas llegó cuatro años más tarde al publicarse la novela La región más transparente, un ambicioso fresco sobre la vida y la historia de Ciudad de México en el que se entremezclaban los viejos vicios y las nuevas aspiraciones de una sociedad en movimiento.
En 1962 apareció la que tal vez sea la mejor de sus obras, La muerte de Artemio Cruz, vertiginosa reconstrucción técnica del ascenso y caída de un jefe de la Revolución Mexicana. Ese mismo año salió Aura, novela breve que incursionaba en el género fantástico.
OBRA INAGOTABLE
A partir de entonces, con regularidad asombrosa, Fuentes produjo una sucesión de novelas, cuentos, dramas y ensayos que lo situaron en el centro del auge literario latinoamericano de los años "60.
Algunos títulos de su extensa obra de ficción son Cambio de piel (1967, Premio Biblioteca Breve); Terra Nostra (1975, Premio Rómulo Gallegos); La cabeza de la hidra (1978); Agua quemada (1981, escrita originalmente en inglés); Gringo Viejo (1985, llevada al cine por el argentino Luis Puenzo); Cristóbal Nonato (1987); Diana o la cazadora solitaria (1994); Los años con Laura Díaz (1999); Instinto de Inés (2001); La silla del águila (2003); las recopilaciones de Cuentos fantásticos y Cuentos naturales (2007), La voluntad y la fortuna (2008); Adán en Edén (2010), y Carolina Grau (2011), libro de relatos que fue el último en publicó en vida.
Fuentes alternó los trabajos de ficción con frecuentes ensayos como Cervantes o la crítica de la lectura (1976), En esto creo (2002); Los 68 (2005), y La gran novela latinoamericana (2011).
Fue desde siempre un participante activo en los grandes debates de su tiempo. De ideas de izquierda, Fuentes adhirió tempranamente a la Revolución Cubana pero desde fines de los años "60 empezó a tomar distancia del régimen castrista. En 1978 puso fin a su carrera diplomática cuando el ex presidente Gustavo Díaz Ordaz, quien gobernaba México en 1968 al momento de perpetrarse la matanza de estudiantes en Tlatelolco, fue designado embajador en España. En protesta Fuentes renunció al cargo de embajador en París.
Entre los muchos premios que recibió se destacan el Cervantes (1987), el Príncipe de Asturias de las Letras (1994), y el Nacional de Literatura de México (1984). Le otorgaron al menos 15 doctorados honoris causa en universidades como Harvard, Cambridge y la Nacional Autónoma de México y fue catedrático en instituciones en varios países.
Hace tiempo que vivía medio año en Londres, su hogar de trabajo, y el resto viajando entre su patria y buena parte del globo. Hombre de impecable elegancia y abundante vida sentimental que incluyó amoríos con las actrices Jeanne Moreau y Jean Seberg, Fuentes estuvo casado con la actriz Rita Macedo entre 1959 y 1973, con la que tuvo una hija. Tras su divorcio se casó con la periodista Silvia Lemus con quien tuvo otros dos hijos que fallecieron muy jóvenes.