Política
La fórmula que integró con Alejandro Gómez obtuvo 4 millones de votos, contra 2,4 del radical Ricardo Balbín
A 50 años del triunfo de Frondizi
Su gobierno estuvo muy condicionado por la presión permanente del poder militar: durante su mandato de cuatro años debió soportar 26 asonadas y 6 intentos de golpe de estado, antes de ser derrocado en 1962.
Se cumplirán ayer 50 años de las elecciones que consagraron a Arturo Frondizi, de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), como presidente de la Argentina, tras celebrar un acuerdo con el líder proscrito del justicialismo, Juan Domingo Perón, que puso fin a la Revolución Libertadora, marcó el nacimiento del desarrollismo y dio una cierta legalidad al peronismo prohibido. El 23 de febrero de 1958, con el apoyo del movimiento que había sido silenciado tres años antes, la fórmula Arturo Frondizi-Alejandro Gómez obtuvo 4 millones de votos, contra 2,4 del radical Ricardo Balbín, así como la totalidad de las gobernaciones, todo el Senado y los dos tercios de la Cámara de Diputados (133), contra 52 del Radicalismo del Pueblo (UCRP). SU CARRERA Frondizi se inició en política en el seno del radicalismo, a poco de recibirse de abogado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, en 1930, el mismo año de la destitución de Hipólito Yrigoyen. En 1946 fue elegido diputado nacional, se integró al Bloque de los 44 y en 1952 acompañó a Ricardo Balbín en la fórmula presidencial, que fue derrotada por la dupla Juan Domingo Perón-Hortensio Quijano. Tras respaldar el golpe contra Perón en septiembre de 1955, Frondizi comenzó a mostrarse crítico de la Revolución Libertadora, pese a que la UCR integró el Consejo Consultivo del régimen, y en 1957, durante una convención partidaria, rompió el partido y fundó la UCRI (Unión Cívica Radical Intransigente), con la que un año después iba a disputar contra Balbín, su antiguo compañero de binomio, que actuó con la sigla UCRP (Unión Cívica Radical del Pueblo). En el mismo año 1957, la Revolución Libertadora convocó a elecciones de convencionales para reemplazar la Constitución de 1949, que había sido anulada por un decreto presidencial, y prohibió la participación del peronismo, sin embargo, para sorpresa general, los comicios fueron ganados por los "votos en blanco", expresión del movimiento prohibido. El dato político fue aprovechado por Frondizi, quien se dispuso a negociar con Juan Domingo Perón, exiliado en Caracas (Venezuela), a donde envió a su colaborador directo Rogelio Frigerio para conseguir apoyo electoral, a cambio de la legalización del peronismo y las organizaciones sindicales. Se trató de una maniobra política audaz, que bordeó las fronteras de las prohibiciones fijadas por los militares, aunque tras la contundencia de los resultados, finalmente el general Pedro Eugenio Aramburu aceptó entregarle el poder el 1 de mayo. PLAN DE GOBIERNO A pocos días de asumir, Frondizi propuso al Congreso la sanción de una amnistía para los presos peronistas y anunció una nueva ley de asociaciones profesionales, que favorecía la normalización de los sindicatos intervenidos por ser peronistas. Sin embargo, la novedosa política económica que promovió a su arribo, que luego se conocería como desarrollismo, basada en la promoción de inversiones nacionales y extranjeras para favorecer el desarrollo industrial, pronto generó resistencia social y política. Un impulso definido a la expansión de la producción y los intentos de políticas de estabilización cruzaron el mandato presidencial, promovido en un caso por su secretario Rogelio Frigerio, y en el segundo por los ministros de Economía Roberto Alemann y Alvaro Alsogaray, cuando este inscribió en la historia la frase "hay que pasar el invierno". La Argentina entró en estado de convulsión por las protestas gremiales, al que se sumaron los estudiantes que criticaron el apoyo oficial a la enseñanza privada y el surgimiento de nuevas universidades, lo que fue conocida como la disputa por la enseñanza "laica" y la enseñanza "libre", en el que la Iglesia tuvo compromisos políticos directos. El gobierno de Frondizi estuvo muy condicionado por la presión permanente del poder militar: durante su mandato de cuatro años debió soportar 26 asonadas y 6 intentos de golpe de estado, antes de ser derrocado en 1962. El presidente mantuvo una activa política exterio