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En la Ciudad de Buenos Aires uno de cada dos matrimonios se separa al año de haber dado el sí
¿Por qué el matrimonio dura cada vez menos?
26.08.2009 | Dos psicoanalistas analizan para La Prensa por qué los vínculos son tan frágiles hoy en día y cuáles son los factores que provocan esas rupturas. La pérdida de ideales, la desesperanza y el impulso frente al proyecto, eje de la vida de los jóvenes.
Por Magdalena Defferrari

Muchos son los motivos que se escuchan a la hora de terminar un matrimonio y muchas más las razones que se dan para evitarlo. De hecho en la Ciudad de Buenos Aires uno de cada dos matrimonios se separa al año de casados, según los datos aportados por el Registro Civil porteño que además adelanta que 10.000 porteños eligieron vivir en concubinato durante 2008.

Y estos datos coinciden con la realidad porque cada vez hay un mayor número de jóvenes que a los 30 años ya está separado. Es más, en el último año solo 4 de cada mil porteños se animó a dar el sí y la mayor cantidad de divorcios abarcó a matrimonios conformados por personas de entre 35 y 45 años de edad y con vínculos de 5 a 15 años.

A esto se suman las separaciones de las parejas de hecho, de cuya desvinculación quedan escasos registros, salvo en los casos que deban acordar la manutención y otros aspectos relacionados con la tenencia de hijos en común.

Esto no significa que la gente no se quiera porque en 2008 se entregaron 10 mil certificados de convivencia, un poco menos que las parejas que se casaron (12.942) sino que hay algo que está cambiando: la gente se casa menos porque elige vivir en pareja. Y esta relación vincular en la pareja va en detrimento de la vapuleada institución del matrimonio, porque frente a este panorama, lo que más crece es el concubinato.

Entonces, por un lado tenemos que la gente se casa menos y por el otro que la mitad de los que lo hacen, al año se separa o se divorcia. Y la pregunta es qué está pasando que lleva a que la relación entre un hombre y una mujer se acabe antes de empezar. Qué estamos haciendo mal, cuáles son los factores que hacen que uno le diga "basta" a la persona que se eligió para toda la vida.

MATRIMONIOS QUE SOPORTAN

El psicoanalista Isidoro Vegh explica que "no estamos más en comienzos del siglo XX donde ya sea por mandato religioso o por cuestiones de hipocresía social, a veces un hombre y una mujer convivían pese a que esa convivencia era de mutuo daño".

Pero no hace falta viajar en el tiempo para notar esa imposibilidad de vivir juntos. En una época donde todo se tiene que obtener ya, de inmediato, siguiendo el impulso y bajo la premisa "soy libre y hago lo que quiero", estos jóvenes desarrollaron una conducta reactiva frente a lo que generaciones anteriores debieron soportar de más.

Para la psicoanalista Alba Flesler los jóvenes -que ahora esa franja corresponde a los que tienen entre los 30 y 40 años- "son los que han visto a sus padres soportarse y durar. Se escucha la frase ¿Por qué duran? y no es lo mismo que algo dure a que algo se disfrute, vieron a sus padres durar en matrimonios que no es lo mismo que vivir en matrimonio".

-Entonces ¿es el soportar al otro lo que desmotiva a la hora de pensar en casamiento?

-Alba Flesler: -Lo que esto generó es una especie de decepción del ideal de matrimonio, incluso es bastante frecuente escuchar: para qué casarse si es mejor convivir, anticipan la separación antes de comenzar un proyecto. Si en estos tiempos el ideal que prima, no solo a nivel de las parejas, es el de la realización rápida del placer, entonces sostener un proyecto a largo plazo siempre implica una renuncia a cierto placer, que no siempre se esta dispuesto a abandonar.

Para Vegh "se trata de jóvenes con dificultad para encontrar un lugar en una estructura simbólica que llamamos pareja o familia. Hay algo en los tiempos en que vivimos que para los jóvenes les hace insostenible ese lugar"".

-¿Y qué es ese "algo"?:

-Isidoro Vegh: -Notamos que hay una dificultad en aceptar el orden de lo que se puede y lo que no se puede. Por ejemplo, pensar que toda autoridad es una posición de abuso de poder. Eso demuestra que hay una dificultad del adulto en ejercer su autoridad y lleva a creer que todo es igual.

AMOR DESCARTABLE

Pero hay otros factores a tener en cuenta porque al final nunca toda la culpa es de los padres: el cambio de roles en el hombre y la mujer durante la época industrial, la liberación femenina y las crisis económicas también suman puntos en contra a la hora de mantener un matrimonio o decidir encarar un proyecto de pareja.

Flesler explica que uno de los secretos de nuestras abuelas era que perduraban en el matrimonio, sin cuestionarse si deseaban o no hacerlo, porque "era la única salida viable de la casa de los padres. El hecho de haber logrado una independencia económica también implicó que la mujer se preguntara si deseaba o no durar o permanecer en una sociedad conyugal", reflexiona.

-¿Y qué pasa con las crisis económicas porque es una época donde se producen menos matrimonios y se dan más los divorcios?

-A.F: Pero la crisis económica viene ligada de otros valores que recaen también sobre la vida amorosa pero que son los valores de lo fugaz. Así como tendemos a sostenernos en los valores de lo descartable de los objetos, la relación que tiene el ser humano con los objetos amorosos es una relación fugaz y la perdurabilidad que implica no quedarse únicamente en el plano del placer inmediato, lleva a que lo descartable esté a la orden del día. No hay un tiempo para la reflexión.

-¿Esa falta de reflexión impide encarar el proyecto de una relación amorosa?

A.F:-La inmediatez... Es diferente pensar en realizar un placer inmediato a pensar un proyecto amoroso, que implica que si quiero proyectar con una persona voy a tener que renunciar a algunos placeres, por supuesto que se reemplazan para alcanzar otros.

-¿Entonces habría que empezar a ser más firmes en las convicciones que uno tiene y ejercitarse en dejar de lado lo fugaz?

A.F: -Cuando uno tiene un deseo, renuncia a lo que quiere en lo inmediato porque tiene un deseo más fuerte. Este deseo más fuerte que implica dar pasos, un esfuerzo, una renuncia en lo inmediato, cuesta hacerlo y no es por falta de reflexión sino porque hay desesperanza: lo que se visualiza en el horizonte no genera el suficiente estímulo como para hacer el esfuerzo porque si tanta gente se separa, y a otros les va mal, entonces para qué el esfuerzo.

-Cuando me habla de renunciar a ciertos placeres para formar una pareja, mucha gente identifica ese placer con el concepto de libertad porque en una relación se sienten encerrados ¿A eso es a lo que se tiene miedo, a perder la libertad?

A.F:- El ideal de libertad está muy ligado al hacer en lo inmediato lo que la tentación le indica y en general se tiende a confundir la libertad con una esclavitud. Los jóvenes me dicen yo hago lo quiero, tomo lo que quiero o fumó lo que quiero. Entonces ¿Sos libre o sos esclavo? En realidad bajo el supuesto de una libertad se está renunciando a la libertad de elegir un proyecto, cuando por temor a quedar encerrado, o cuando por temor a la esclavitud se renuncia a renunciar en nombre de la libertad, en realidad se queda preso de la esclavitud de lo inmediato. Lo inmediato nunca es libre.

SE ACABO

-Una de las frases más dicha por los que se separan es: "No sabes las cosas que le tuve que aguantar!"

-I.V:-Es que hay una cosa que es positiva y es que ahora se aguanta menos en el sentido de no quedar martirizado de por vida a una situación que no anda. Pero también hay una dificultad, no digo en aguantar sino en encontrar, una respuesta creativa frente a la primer dificultad que aparece, que inevitablemente va a aparecer, porque entre los seres humanos el malentendido forma parte de la estructura, no es que el malentendido surge de vez en cuando, avanzamos de mal entendido en mal entendido.

-Y ahí es cuando a la primera del cambio, aparece el "chau, se acaba todo"

I.V:-Claro, cuando Ovidio dice "Arte de amar", significa que cualquier arte para ser vigente tiene que ser creativo, lo que caracteriza al arte es la posibilidad de encontrar nuevas respuestas, pero para eso hay que tener instrumentos. Y lo que yo planteo es que por esta ausencia del ejercicio de autoridad de los que han tenido que formar a estos jóvenes, llegan a la relación hombre-mujer con una carencia de instrumentos. Cuando se acaba todo es porque faltan recursos. El recurso más pobre frente a una situación desagradable es destruir la escena, la huida es el recurso más pobre.

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