viernes, 22 de agosto de 2014 I Buenos Aires, Argentina
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Ciencia y Salud
Los locos de Gericault: un intento por retratar la fisonomía de la locura
08.06.2008 | La historia de estas pinturas comienzan con una desgraciada historia de amor, la que unió al joven y talentoso pintor con la esposa de su tío.
La joven, condenada a un matrimonio sin amor, pronto se enamoró de Theodore Gericault, un hombre apasionado, un romántico fascinado por las glorias francesas. Ya su "Cazador de la Guardia" había sido premiado y alabado por la crítica, el futuro de Gericault era promisorio, pero esta relación indebida cambió su vida. Los encuentros entre los jóvenes se hicieron más seguidos, las miradas más insistentes ¿Podrían escaparse e iniciar una nueva vida en otro lado? Se debatían en culpas y promesas de enmiendas, pero cada adiós era una invitación a una última vez, que jamás llegaba a su fin. La joven quedó embarazada, el tío sospechó, hubo gritos y peleas, acusaciones. Los jóvenes confesaron su historia, Gericault quedó extraviado en el escándalo, se encerró en sí mismo y dejó hacer. Naturalmente fueron separados. Nunca más vio a su amante y jamás conoció a su hijo que a poco de nacer, fue entregado a un orfanato, una forma discreta de condicionar su muerte. La fama del artista le otorgó una frágil inmunidad, no hubo represalias físicas, lo abandonaron con desprecio. Gericault, encerrado en su mutismo más de una vez, pensó en suicidarse, pero su cobardía, esa falta de coraje para luchar por su pasión, lo hacía sentirse culpable. Había destruido la vida de los que amaba y debía sobrellevar sus pecados. Se encerró a pintar. Se cortó el cabello y por meses no salió de su estudio, donde preparaba su gran obra: "El naufragio de la Medusa", un escándalo que sacudía los mismos cimientos de la monarquía, el hundimiento de una nave que revelaba las pequeñas miserias de la burocracia de la Armada francesa y las grandes miserias de los hombres. Después de "El naufragio de La Medusa", fruto de la improvisación de los oficiales poco aptos para el mando, se habían sucedido una serie de circunstancias bochornosas, desde el abuso de autoridad, el asesinato premeditado, la falta de organización y hasta actos de antropofagia. Gericault vio reflejado en estos eventos, sus propios pecados y se volcó a perpetuar sus culpas y las ajenas en el cuadro. Para darle más verismo a los muertos que invaden el primer plano de la obra estudió los cadáveres de varios hospitales. Dicen que el joven Delacroix fue a visitar a su amigo y fascinado por el morboso romanticismo de esta pintura, sirvió de modelo para una de estas víctimas de las luchas que se produjeron sobre la balsa. Los oficiales defendieron sus prerrogativas con armas en la mano y los moribundos se resignaron a una muerte terrible. Investigación Durante esas visitas al hospital, Theodore, conoció al doctor Etienne Jean Georget, un joven profesional estudioso de los trastornos mentales, alumno de Pinel y Esquirol, aquellos célebres psiquiatras que liberaron de sus cadenas a la locura. Su tesis fue una síntesis de su búsqueda "Disertation sur les causes de la folie" ¿Dónde anidan estas pasiones enajenadoras? Su intención era ascender hasta la fuente de los trastornos ¿En qué lugar se esconde la locura? La atracción entre ambas personalidades fue mutua. Por un lado el pintor carcomido por la culpa que signa su existencia con conductas temerarias, rayanas en lo suicida y por otro el joven científico que aprecia el talento desbordante del artista al que necesita para perpetuar los secretos de la locura. Georget cree que la fisonomía de los locos varía de acuerdo a la patología mental que los aqueja. "¿Acaso la cara del idiota no es estúpida y sin sentido y la del maníaco no es tan agitada como la de su espíritu, mientras que la cara del melancólico se contrae por el dolor o la preocupación extrema?". Gericault lo escucha y asiente, a través de su pincel podrá dilucidar los secretos del alma. Georget planea publicar una obra que eche luz sobre los trastornos que más lo inquietan: las monomanías, las obsesiones que empujan a los hombres y mujeres hacia un mundo insano. Hay que capturar esas facciones, registrar las fisonomías de estos hombres torturados por sus pasiones insistentes y le encomiendan esa tarea
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