miércoles, 19 de junio de 2013 I Buenos Aires, Argentina
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Economía
DE A POCO SE DISIPARSE LAS NUBES QUE PENDIAN SOBRE EUROPA, CHINA Y LA REELECCION DE OBAMA
El buen final de un año complicado
23.09.2012 |
POR WALTER MOLANO *
 
Casi como las sombras de una ensoñación alucinatoria, el mercado se mueve siguiendo una coreografía para armar un cuadro impactante en el final de un año muy complicado. Una a una las piezas van cayendo en su lugar, como si las dirigiera un director invisible.
 
Para empezar, parece haber una solución al desastre en Europa. El Programa de Transacciones Monetarias (PTM) del premier italiano Mario Draghi exhibe resultados positivos, y los gerentes de fondos vuelven a asignar capitales en Europa. En virtud del PTM el Banco Central Europeo (BCE) se compromete a respaldar a países que pidan ayuda, sin importar magnitud o rendimientos, y con un mismo nivel de antigüedad que los bonistas. En otras palabras, el BCE no subordinará a los bonistas privados, como pasó con la reestructuración griega. Esto alentará a los inversores a aprovechar los rendimientos soberanos atractivos sin tener que soportar la ignominia de una carga desproporcionada durante una posible reestructuración de deuda.
 
Con esta nueva disposición las facultades de las agencias calificadoras quedaron totalmente amputadas. El BCE anunció que en el futuro pasará por alto las rebajas en la calificación crediticia de países que se hallen en plan de rescate, con lo que impedirá que los bancos se vean obligados a acumular más garantías para proteger sus posiciones externas. Ese rasgo nefasto del sistema de calificación de créditos produjo un círculo vicioso que forzaba a los bancos a desprenderse de posiciones soberanas, con lo que subían los rendimientos de los títulos, o a buscar más cobertura y asfixiar la situación crediticia interna, lo cual exacerbaba el declive económico. Privadas del poder de causar desastres en el sistema financiero, las agencias calificadoras caerán en la oscuridad.
 
ANUNCIOS POSITIVOS
 
Empero, la entrada ágil del PMT no fue lo único que cambió el ánimo. En una progresión constante de apariciones, el escenario se está llenando de anuncios positivos que deslumbran los ojos de los inversores. La semana pasada el Tribunal Constitucional Federal de Alemania dispuso que el gobierno podrá participar del programa de rescates europeo por 640.000 millones de dólares, siempre que esa participación se restrinja al límite previamente acordado de 243.000 millones de dólares. Este fallo de la Corte Suprema germana eliminó un obstáculo importante que impedía que los inversores corrieran riesgos en Europa. Por lo tanto, si el poder judicial alemán hubiera vetado la participación de Berlín en el rescate, el golpe habría sido terrible para el futuro de la moneda común.
 
Del mismo modo, del otro lado del Atlántico, la decisión de la Fed de embarcarse en la tercera fase de la Distensión Cuantitativa empujó al delirio a los mercados. El anuncio del titular de la Fed, Ben Bernanke, de que inyectará unos 40.000 millones de dólares por mes a la economía estadounidense mediante la recompra de hipotecas hasta que mejore la situación del empleo, bastó para que el mercado se disparara. Aunque muchos analistas lo denominan (por sus siglas en inglés) QE3, en realidad deberían decirle QEX debido a la índole indefinida de la distensión.
 
El anuncio de la QEX disipó dos de las nubes que pendían sobre el escenario. La primera era la desaceleración económica china. China está contra las cuerdas y el panorama parece agravarse cada día. Sin embargo, la nueva fase de expansión monetaria en Estados Unidos reduce el valor del dólar y junto con él la valuación del renminbi, lo cual es un gran estímulo para la economía china. La distensión monetaria también insufla aire en los mercados de materias primas, que padecían la desaceleración en China. Por ser una reserva de valor ante riesgos inflacionarios cada vez más grandes, las materias primas rebotaron al final de la semana pasada y tendrán un impacto favorable en gran parte del mundo emergente.
 
La medida de Bernanke sella el destino de las elecciones en Estados Unidos, la segunda de las nubes oscuras. El resultado ya resultaba evidente en vista de que el presidente Barack Obama tomó distancia en la mayoría de los estados indecisos.
 
Puede que el rescate de la industria automotriz haya sido ideológicamente controvertido, pero fue de una auténtica genialidad política, puesto que muchas de las plantas están en estados políticamente delicados. Ahora este nuevo estímulo monetario impulsará la economía estadounidense, con lo que garantiza que Obama obtenga un segundo mandato. No se trata tanto de que lo merezca, ya que resultó otro político como los demás, pleno de promesas vacías, pero sucede que un gobierno republicano combinado con un Congreso también en manos de republicanos radicalizados podría engendrar un antídoto venenoso para el abismo fiscal que se avecina. La propensión a los deslices verbales del candidato Mitt Romney causó muchas de sus penurias, como la de declarar la guerra a la Reserva Federal.
 
Por lo tanto, no sorprende ver este comportamiento de las autoridades monetarias estadounidenses en un momento políticamente complicado. Como luces danzantes que atraviesan el escenario, las estrellas se alinean para un repunte en los activos de riesgo y el final espectacular de un año horrible.
 
* Economista de BCP Securities.
 
 
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