Por Germán Fermo *
El 5 de diciembre de 1996, Alan Greenspan hizo referencia al concepto de exuberancia irracional que significaba la percepción, por parte del entonces presidente de la Fed, de que los activos financieros estaban sobrevaluados y no reflejaban los fundamentos de la economía subyacente. Al hacer pública la frase, Asia bajó súbitamente 3%, Europa abrió 4% negativa y el S&P en apertura lo hizo en -2%.
¿No estamos ahora en un equilibrio similar? ¿No estamos en un equilibrio obnubilado por una expectativa de permanente intervención monetaria? ¿No hace ya cinco años que este mercado dejó de tradear fundamentos? ¿Cuántas veces escuchamos "que los datos salgan mal" así se viene otro estímulo y todo sube?
Y KEYNES
Greenspan utilizó esa frase sólo una vez, probablemente por la reacción de mercado que siguió al anuncio y por lo tanto quedó como una frase prohibida. En medio de tanto optimismo vacío de fundamentos, esta frase de Greenspan bien puede ser complementada con dos más del brillante Keynes, traducción de por medio:
* Frase 1: "Los especuladores podrán ser inocuos si son burbujas dentro de una corriente de negocios. Pero la situación se torna seria cuando la corriente de negocios se convierte en una burbuja dentro de una vorágine de especulación".
* Frase 2: "Los mercados pueden permanecer irracionales por mucho más de lo que uno puede quedar solvente".
Convengamos que a la crisis que enfrenta la economía global nos condujo este mismo mercado, este mercado que es capaz de tradear en T unacuasi-tragedia, en T + 1 una absoluta fiesta global y así seguimos en un mundo del G3 (Estados Unidos, Europa y Japón) al que cada vez le cuesta más encausar sus economías a estados de precrisis 2007.
POCO SERIO
Se continúa operando en un entorno en donde el asset management por momentos se siente como una actividad poco seria, en donde gran parte del equilibrio actual está totalmente influenciado por la expectativa de constantes intervenciones monetarias y donde el inversor retail no quiere ni acercarse a estos mercados.
Lo cierto es que no han ocurrido grandes cambios en la economía real subyacente desde el 2009 a esta parte. Esto es lo que seguimos tradeando en un mercado que como no cree en nada pero tampoco se anima a shortear agresivamente y a knockear a una Europa que sigue en limbo filosófico sin resolver cuestiones fundamentales.
El 2012 es un año que incomprensiblemente ha estado en poder de los bulls (optimistas). Así como el 2011 decidió venderse cada vez que pudo, el 2012 siempre que puede ha tenido una tendencia a comprarse. Es sorprendente observar lo poco que los mercados financieros han descontado la decepción que causo el Banco Central Europeo (BCE) con su última decisión. Europa piensa, Europa filosofa, pero al fin de cuentas Europa sigue sin hacer nada tal como desde el inicio de esta crisis.
El hecho de que la tasa a 10 años de España esté todavía en niveles del 7%, encarece sustancialmente el roleo de su propia deuda y además obliga a las empresas de la Europa PIIGS a tener que financiarse a tasas muy elevadas en un entorno de tasas cero, aun cuando todo el mundo festeje. La especulación sobre la deuda PIIGS tiene serias consecuencias en la economía real, tal como insinuó Keynes. A pesar del rally de los últimos días, el mercado de deuda en España sigue bajo severa presión muy cerca del nivel crítico del 7% en su tasa soberana a diez años.
SENTARSE A ESPERAR
Las últimas semanas de exuberancia irracional sin dudas están ignorando una realidad que si bien lejos está de acercarse a los niveles de pánico post-Lehman denotan que la crisis de Europa llegó a un preocupante estado estacionario de no hacer nada, con una Grecia sin respuestas a su futuro cercano y con un BCE dudando todavía en cómo implementar un programa de intervención monetaria aspecto clave para luego hacer cirugía fiscal.
La Fed de Bernanke hace cuatro años que está plantada dovish (laxa monetariamente) porque comprende a la perfección el rol formidable de anclar expectativas en un mercado inherentemente inestable.
Europa sigue mostrando al mundo lo lejos que está de la Fed en el armado de su política monetaria. El tiempo es todo en este mercado. Europa tiene que entender que deberá comprar al menos una década de tiempo y esto se logra dándole al mercado señales claras pero a la vez consistentes. Por el momento, el mercado sigue cómplice de la inacción pero la exhuberancia irracional tiene límites tal como nos enseñó el mercado sub-prime del 2007.
* Ph.D. in Economics (UCLA) y director de la Maestría en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella.