-¿Hay que reformar el sistema de coparticipación Federal?
-Yo formé parte del Gobierno de Raúl Alfonsín cuando en el "88, siendo Antonio Cafiero gobernador de la provincia de Buenos Aires, sacamos la ley de coparticipación. Ahí a las provincias le correspondía el 57% de los recursos fiscales coparticipables. Hoy en día eso está en el 30%. Han creado las condiciones para debilitar a las provincias. Tienen que depender de la plata que en forma no automática les envía el Gobierno central. Es un instrumento de sometimiento. No es sólo para la provincia de Buenos Aires, sino para todas. En el segundo semestre del año, todas las provincias van a estar siguiendo el camino de Buenos Aires.
-¿Cuál es la alternativa cuando las provincias se quedan sin recursos y el Tesoro nacional restringe los giros?
-Hay conmoción social. El primer recurso de una provincia que no tiene plata es pagarle a los proveedores con bonos. Pero en la próxima licitación le van a subir tanto los costos que será muy oneroso ese mecanismo. Hoy muchas provincias hacen eso. Es un indicador claro de que están viviendo una situación muy delicada. Si no se busca una solución conjunta con las provincias, no veo cómo se saldrá de esta situación, o se evitará que se extienda de Buenos Aires a otras.
-¿La reforma sería políticamente viable?
-Nosotros logramos la ley de coparticipación en el "88. En el "87 habíamos perdido las elecciones en todas las provincias. Teníamos minoría en la Cámara, y logramos un acuerdo con el peronismo para aprobar la ley de coparticipación. El radicalismo, que era la primera minoría, se juntó con el peronismo y los gobernadores, que eran mayormente de la oposición, y logramos sancionar la ley. Aumentamos la parte primaria que va a las provincias, y entre ellas luego se pusieron de acuerdo para decir cuánto le tocaba a cada una. Si eso fue posible entonces, ¿por qué no se va a poder lograr ahora?