sábado, 25 de mayo de 2013 I Buenos Aires, Argentina
Enviar comentario Recomendar Imprimir Ampliar tamaño Reducir tamaño
Economía
EDUARDO CURIA ANALIZA LA URGENCIA DEL GOBIERNO POR CAPTAR DIVISAS
"Están buscando cubrir huecos, cerrar exclusas"
20.05.2012 |
Por Gustavo García

El mercado cambiario al rojo vivo obliga a buscar causas y respuestas. El economista Eduardo Curia analiza el escenario en la plaza local, descarta la instauración de tipos de cambio diferenciados y deja en claro que el mismo Gobierno retroalimenta una dinámica para la cual, al menos por ahora, no se vislumbran salidas posibles.

-¿Qué representa este síntoma de recalentamiento del mercado cambiario?

-Diría que hay una especie de saga, una hilación que viene ya de bastante tiempo. En esa tendencia hay momentos o hitos de alguna acentuación en la demanda, tal vez en algún momento el tema YPF con alguna resonancia que tuvo generó eso, y de repente sale a la palestra esta versión del esquema de tipos de cambio entre múltiples e infinitos, que la propia presidenta tuvo que desmentir. Entonces, hay un tema de base, una especie de noción subyacente. Hace unos 20 días pareció que toda la dinámica de la compra de dólares de portafolio la AFIP la fue distendiendo, y de repente a las 48 horas volvió a apretar las clavijas.

-¿Hay un efecto bumeran en las medidas que toma el Gobierno?

-Hay toda una serie de anécdotas que van sazonando lo que es una tendencia de base, lo que siempre he señalado desde hace mucho tiempo, que es una dinámica de dólares complicada. Está muy afectada la dinámica de dólares para el funcionamiento general de la economía argentina, para cumplir compromisos. Sobre esa base tenemos estas variaciones. Las autoridades están buscando cubrir huecos, cerrar exclusas, con lo cual esa corrida de las autoridades tiende un poco a enfervorizar las expectativas.

-¿La fuga de capitales denuncia la falta de confianza de los ahorristas e inversores en el modelo?

-Creo que es una mezcla. Siempre dije que tuvimos una etapa como la primera parte de la década pasada, donde los dólares sobraban. Y tanto sobraban que el problema era el tema de la apreciación cambiaria. Los superávit comerciales y corrientes eran muy robustos, aún creciendo al 9%. Hoy las cosas se disociaron. Cuando crecimos en el período 2010-2011 fue en detrimento de los superávit externos. Después comprobamos que las reservas se erosionaban en parte, entonces las perspectivas de portafolio se hicieron eco de todos estos elementos y acentuaron el asunto. Es una mezcla de factores reales, que tiene que ver con una dinámica de comercio exterior bastante más complicada que antes, y una percepción o interpretación por parte de los movimientos de portafolio.

-Pareciera que el Gobierno aplica sobre el tema una política del día a día, cortoplacista.

-Sí. No se si erré el pronóstico, pero en algún momento dije que con los dólares de la cosecha gruesa o de la soja, aún sabiendo que el precio estaba bien pero había una merma física, yo pensé que podría hacerse alguna distensión en algún frente en los que están involucrados. Pero ahora estoy como medio titubeando o casi desencantado de mi pronóstico. Me da la impresión que el apremio, incluso riguroso, está prometiendo seguir. Me parece que es un esquema autoperpetuante. Le veo dificultades como para una decantación natural de este esquema. Está siempre retroalimentándose en una misma dirección.

-¿La Carta Orgánica y el colchón de las reservas del BCRA le dan margen de maniobra al Ejecutivo?

-El éxito de la estrategia gubernamental, con una política cambiaria que en esencia no ha variado mucho, se basa en que al no poder atacar por el valor del dólar, hace un racionamiento general de divisas en todas las cuentas del sector externo. Obviamente esto le permite caucionar reservas, estar más oxigenado, pero las reservas tiene que utilizarlas también para pagos internacionales. Tiene el objetivo de cumplir esos compromisos y al mismo tiempo piensa que hay un piso sensible de reservas del cual no se puede ir más abajo. Esto puede ser visto como un éxito. Claro, los problemas son los que ya conocemos.

-Ni el tipo de cambio diferenciado ni la devaluación parecen ser el camino oficial ante los altos costos en dólares del sector productivo. ¿Cuál es la salida?

-Parecen estar siempre corriendo por detrás de la inflación de costos o precio efectivo. Con lo cual hay ya un dólar muy debilitado y una perspectiva de que se seguirá acentuando este debilitamiento. Esto genera un tema importantísimo, serio, en el frente externo. Máxime comparado con lo que era la primera parte de la década pasada. Nosotros ya tenemos cambios diferenciales, porque hay un dólar básico, hay retenciones, aranceles, algún reembolso. Lo que pasa es que quizás algunos dicen que estando el tipo de cambio tan atrasado, veamos si a través de una parafernalia de tipos de cambio ad hoc, trabajo ultraminucioso, se arma una especie de enjambre de tipos de cambio. Esto linda con lo infinito y bordea dificultades para manejar ese esquema.

-¿Brasil nos está enviando una señal de advertencia con la devaluación del real? ¿Hay que seguir ese camino?

-El tema es que en una visión concesiva del tipo de cambio que se fue teniendo en los últimos años, y que siempre critiqué, pero que incluso parte del sector empresario la asumió, en la apreciación cambiaria que se daba en la Argentina, la última línea de defensa era lo que pasaba con el real brasileño. Hoy por hoy, incluso esta línea de defensa se está debilitando. Así que es un tema para mirarlo con mucha atención. Sería un agravante para la situación ya delicada que estamos afrontando.
 

Enviar comentario Recomendar Imprimir Ampliar tamaño Reducir tamaño
Ranking de notas
 Por sección Todas las secciones Comentadas Recomendadas