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El portero se autoincriminó por la muerte de Angeles
17.06.2013 | "Fui yo, mi señora no tiene nada que ver", confesó Jorge Mangeri mientras prestaba declaración ante la fiscal María Paula Asaro. La Procuración General de la Nación informó que el encargado del edificio quedó como principal y único acusado por la muerte. Se indicó que la joven, cuyo deceso se produjo dentro del contenedor de basura, habría insultado a su presunto asesino.

El portero Jorge Mangeri quedó como el principal y único acusado por la muerte de Angeles Rawson, cuando en medio de la declaración que prestaba en la madrugada del sábado pasado le dijo a la fiscal: "Soy el responsable. Fui yo".

Así se expresó en un comunicado oficial de la Procuración General de la Nación, en donde se dieron detalles sobre cómo fue la confesión del portero, se ratificó que la menor no fue violada y se confirmó que su muerte se produjo dentro del contenedor de basura cuando era trasladada al predio de Ceamse. A la espera de resultados de laboratorio que demorarán varios días, la familia de Angeles Rawson desapareció de los medios de comunicación, pero la fiscal María Paula Asaro dio por acreditado que el presunto autor está tras las rejas.

Todavía no precisó la razón del ataque ni la escena del crimen, pero fuentes del caso dijeron que el portero habría explicado que fue un "accidente" y que reaccionó contra la menor cuando ella le dijo "negro de mierda".

Además, se informó que las lesiones que presentaba el portero y que reportó como supuestos apremios ilegales se debieron a una combinación de huellas por la defensa que pudo haber ejercido Angeles al momento de ser agredida, y autolesiones para intentar disimular esos rastros.

Para la Fiscalía quedó claro que no hay ningún elemento de sospecha que permita poner dudas sobre la actuación de la familia de Angeles. E incluso se informó que fue el Ministerio de Seguridad el que aportó un testigo que intentó apuntar hacia el marido de la mamá de Angeles, pero cuyo testimonio se desmoronó cuando Sergio Opatowski -padrastro de la víctima- se presentó en la Fiscalía en la noche del viernes para un careo.

Angeles Rawson, de 16 años, desapareció hace una semana, el lunes 10 de junio, cuando volvía de la clase de educación física y -según muestran los videos de la cuadra- llegó al edificio de Ravignani al 2300, donde vivía.
Sin embargo, la fiscal dio por probado que la menor entró al edificio aunque nunca llegó a su departamento de la planta baja, donde se encontraba trabajando la empleada de limpieza y dormía en su cuarto uno de los hermanos de la victima.

Fue la empleada de la casa de la víctima, Dominga Trinidad Torres, la que reforzó las sospechas sobre el portero al señalar que la chica nunca llegó a la casa pese a que la cámara la mostraba acercándose al edificio.

Después de "las inasistencias injustificadas" a las citaciones previas, la fiscal mandó a buscar a Mangeri para declarar como testigo y -según el comunicado- "incurrió en continuas contradicciones" luego de decir que no había ido antes a los tribunales porque no lo dejaron y porque había sufrido apremios ilegales por parte de la policía.

Se suspendió la declaración para que el encargado no se autoincriminara mientras se convocó a los médicos para que lo revisaran: "Se corroboró la existencia de dos tipos de lesiones en su cuerpo -dijo el informe-. Las lesiones que dijo haber sufrido en apremios se corresponden en realidad con heridas que podrían haber sido realizadas por la víctima durante su defensa de un ataque. A la vez, se presentaban lesiones autoproducidas, posiblemente para enmascarar aquellas que habría sufrido inicialmente con motivo del ataque".

A las 5.15 de la madrugada del sábado la historia terminó de sellarse porque, tras la revisión médica, Mangeri solicitó una entrevista con la fiscal y el secretario y habló. "Soy el responsable de lo de Ravignani 2360; fui yo -dijo-. Mi señora no tuvo nada que ver en el hecho" porque no estaba en el edificio.

Apenas escuchó eso, la fiscal le dijo a Mangeri que guardara silencio y mandó llamar al juez y a un abogado, un defensor oficial que le recomendó al portero no declarar antes de conocer toda la prueba, tal como hizo en la indagatoria que se cumplió el sábado.

Puntualmente, Mangeri quedó acusado de ser el presunto responsable de haber "causado la muerte de Angeles Rawson horas después de haberla interceptado en el interior del hall del edificio sito en Ravignani 2360, PB de este medio, en momentos en que regresaba de una clase de gimnasia a las 09.50".

Una versión indica que habría habido una discusión entre la menor y el portero, que la chica le dijo "negro de mierda" y el encargado la atacó; la chica trató de defenderse -y le dejó marcas- y el encargado le habría propinado un golpe que desmayó a la chica y, no se sabe si suponiéndola muerta, quiso deshacerse del cadáver.

"Previo maniatarla de pies, manos y muslos, colocarle una bolsa plástica color verde en la cabeza e introducirla en una bolsa tipo consorcio de color negro, Mangeri la habría depositado en un container de residuos de la zona, para su recolección por los camiones compactadores", se informó.

También se refirió que Mangeri "era una de las pocas personas que tenía acceso al sótano del edificio y que también trabajaba en el edificio situado enfrente de donde vivía la niña", donde se estaban "efectuando refacciones de cañerías" y se utilizan "bolsas de consorcio" para sacar los materiales a la calle.

"No sería extraño ver al encargado transportando bolsas de peso, como la que habría sido utilizada para descartar el cuerpo de la ofendida, parte de la cual fue secuestrada en el predio provincial del CEAMSE alrededor del cadáver", agregó la fiscal.

Asaro también ponderó que Mangeri conocía el horario de paso del camión recolector y que además solía hacer compras en un supermercado cuya bolsa fue usada para tapar el cadáver.

La fiscalía confirmó la macabra noticia en torno a que la muerte se consumó ya dentro del camión de basura compactador y se resaltó que resultó "por demás extraña la actitud posterior asumida por Mangeri, en el sentido de no saludar a la familia de la víctima, a pesar de la trascendencia de la tragedia sufrida, y sobre todo cuando los conocía desde hacía 12 años". 

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