"Implementamos un plan de choque"
Héctor Valle destaca el cambio experimentado por YPF bajo la órbita estatal. La empresa multiplicó los pozos de exploración y busca inversores externos. Por segundo año consecutivo reinvirtió las utilidades. El incendio en la destilería de Ensenada, un golpe inesperado.
Un año después de la expropiación de la mayoría accionaria de YPF, el Estado nacional ha plasmado una gestión empresarial que divide aguas. Héctor Valle, economista y miembro de la mesa directiva de la compañía, remarca el cambio de filosofía en la administración, la multiplicación de los pozos y, también, el duro golpe que significó el último incendio en la destilería de Ensenada.
-¿Qué balance hace del primer año de gestión con mayoría accionaria estatal?
-La empresa lleva adelante un plan de choque, ha multiplicado la cantidad de pozos de exploración y tiene un programa importante de inversiones. Enfrenta ahora, además del desafío de captar inversiones, lo que significó el incendio de la destilería de Ensenada. En ese plan de desarrollo, los pozos de exploración y producción en el último año superan largamente los de la gestión de Repsol.
-¿La captación de inversiones es el punto clave a futuro?
-Hay algo que es muy importante y es que hemos conseguido una adhesión en materia de captación en el mercado interno que ha sido sorprendente. No solamente por la colocación de las Obligaciones Negociables, sino también por lo que es el bono YPF dirigido al pequeño y mediano ahorrista, que se ha convertido en una vedette dentro de las opciones de ahorro que existen en este momento.
UN SIMBOLO
-¿Existe una identificación de los ahorristas con la empresa, una cuestión de bandera?
-Creo que sí, eso es lo notable. Primero, no se puede ignorar que la empresa mantiene funcionando toda la red de surtidores del país prácticamente sin que haya faltantes. Aún en los momentos más difíciles o de mayor demanda, como fue a lo largo del verano. Y, además, garantizando la provisión de nafta súper. En segundo lugar, la empresa está produciendo toda una reorganización en su estructura productiva, fortaleciendo la regionalización. En tercer lugar, la empresa está desenvolviendo un plan ambicioso a mediano plazo, destinado a invertir u$s 37.000 millones.
-El programa es ambicioso.
-Claro. En cuarto lugar, la empresa tiene un éxito notable en su captación de inversores en el mercado interno; y el quinto punto es que existe esa identificación entre la gente y la empresa, lo cual obliga a que tengamos un compromiso mayor.
-¿El objetivo del plan es alcanzar el autoabastecimiento?
-Sí, pero va a llevar un tiempo porque la maduración de los proyectos es muy larga. La empresa también tiene por objeto conseguir algunos socios externos que vengan a participar. En eso hay muchas iniciativas, veremos cómo evoluciona.
-¿Ha habido un cambio en la estrategia de la compañía a partir del reparto de dividendos?
-Eso es evidente, uno advierte que la empresa estaba en un punto complicado donde había una propuesta de distribución de utilidades que no se congeniaba con los rendimientos en la producción. Nosotros hemos decidido por segundo año consecutivo reinvertir la casi totalidad de las utilidades. Hemos hecho el año pasado una inversión de alrededor de u$s 4.000 millones, y en 2013 se hará otro esfuerzo de inversión muy grande. Está todo jugado a aumentar la producción, pero eso lleva tiempo, demandará algunos años.
-¿Cómo definiría el nivel de producción?
-La tendencia declinante se ha cortado. La recuperación, sobre todo en gas, es suave.
-El plan quinquenal prevé una inversión de u$s 37.000 millones, para lo cual se buscan capitales externos. ¿Hay un plan B? Tal vez reducir los objetivos y financiarlos localmente.
-No lo sé. Hasta ahora nos hemos financiado con recursos propios, con excedentes de caja y con la emisión de Obligaciones Negociables. Que yo sepa no hay un plan B. Lo cierto es que si no se consiguen todos los recursos, los resultados se verán en el tiempo.
-¿El incendio en la destilería de Ensenada posterga el avance del plan?
-Este siniestro va a demandar un severo esfuerzo y es probable que en un plazo razonable el problema sea superado. Pero fue un imprevisto gravoso.
