Londres - El príncipe Guillermo de Inglaterra y su esposa Kate Middleton demandaron al popular semanario francés Closer por haber publicado fotografías de la bella duquesa de Cambridge tomando sol en topless en la Costa Azul.
"Cruzaron la línea roja. Atentaron contra su vida privada de manera grotesca e injustificable", fundamentó el Palacio de Buckingham la querella presentada contra la popular revista de chismes, perteneciente al grupo Mondadori, cuyo dueño es el ex premier italiano Silvio Berlusconi.
El tercero en la línea de sucesión al trono "está furioso y absolutamente determinado a defender la privacidad de su mujer", avisó una fuente de la monarquía respecto a la disputa que vuelve a sentar en el banquillo a los paparazzis galos, blanco del rencor del príncipe desde aquella persecución que en 1997 terminó con el fatal accidente automovilístico de su madre, Lady Di, en un túnel de París.
"El incidente recuerda los peores excesos de la prensa durante la vida de Diana Spencer, lo que torna esto aún más ofensivo -señaló un funcionario de la realeza-. Ellos se hallaban de vacaciones en un lugar remoto, resultaba impensable que alguien captara fotos de estas característica, y más todavía, que las divulgara".
OH, MI DIOS
Bajo el título Oh my God (Oh mi Dios), cinco páginas están dedicadas a las imágenes de la discordia (15 exactamente), "robadas" con un teleobjetivo en un castillo en Provenza, propiedad del vizconde Linley, hijo de la princesa Margarita.
Aunque un poco fuera de foco, permiten ver a Kate con una tanga diminuta y sus pechos al aire. También aparece el matrimonio junto a la piscina, untándose mutuamente el protector solar.
DEFENSA CON IRONIAS
Si bien la prensa británica se abstuvo de utilizar las fotografías -incluida la edición local de Closer, que hasta pidió disculpas -, desde la Ciudad Luz las cosas se observan muy diferentes, como graficó la directora de la revista, Laurence Pieau, quien se declaró "sorprendida por las reacciones aberrantes y desmesuradas" y reprochó que la cubran "de injurias y amenazas como si hubiésemos matado por segunda vez a Lady Di".
Tras puntualizar con fina ironía que "los anglosajones son los que inventaron los tabloides", aseveró que las fotos "no tienen nada de insultante, son alegres y elegimos las más dignas", sugiriendo así que existían otras "más picantes".
"No tienen nada de chocantes, menos si las comparamos con las que un medio inglés difundió recientemente del príncipe Harry desnudo. Aquí hay una chica bronceándose con los senos desnudos, como abundan en las playas. Además, estaban en un sitio que podía observarse desde una ruta aledaña", continuó con su descargo.
La directora admitió que les compraron el material a un profesional y se negó a precisar el precio abonado, "aunque no son los cientos de miles de dólares que se rumorean por ahí".
Asimismo, advirtió que está dispuesta a defenderse en los tribunales, una pelea que no le resultará sencilla según anticipó una abogada francesa experta en leyes de medios, Anne Pigeon-Bormans: "Los demandantes tienen elementos a favor, especialmente el fallo de la semana pasada que condenó a una publicación a resarcir con 2 mil euros a la primera dama, Valerie Trierweiler, quien se sintió afectada por la divulgación de unas fotografías suyas en bikini.
"Los magistrados toman en cuenta el comportamiento de la víctima. Un cosa es que alguien esté exhibiéndose frente a las cámaras, pero no es el caso de la duquesa", pronosticó la letrada. (ANSA, EFE, AP y Télam)