Las trabas a las importaciones son, al menos para el sector textil, un escudo con el cual protegerse de la competencia a precio de dumping que proviene del sudeste asiático. Marco Meloni, presidente de la Fundación Pro Tejer, destaca la política implementada por el Gobierno, pero también reconoce las dificultades para el ingreso de ciertos insumos y el tortuoso camino que una pyme debe transitar a la hora de obtener un crédito.
-En la Convención Anual de la Agro Industria Textil se registró una marcada defensa del control a las importaciones. ¿Es vital para el sector?
-Quiero aclarar que básicamente lo que estamos diciendo es que crecimos un 150% e invertimos más de u$s 150 millones en los últimos nueve años. También se duplicó o más la cantidad de obreros, que de 180.000 pasaron a ser 420.000. Tuvimos el más fuerte y continuo crecimiento de los últimos 50 años. Entonces, abrazamos las políticas de industrialización profunda, con inclusión social, lo haga quien lo haga. Soy de la gremial empresaria y defiendo un modelo. Por suerte el interés material de mi negocio coincide con mi creencia en la parte social. Creo en la distribución y se tiene que dar el desarrollo con equidad. Lo haga el Gobierno o lo haga otro, abrazaremos al que mejor lo haga. Es un paradigma que va más allá de las banderías políticas.
-El jefe de Gabinete, Abal Medina, dijo que el crecimiento de la economía se dio acompañado por empresarios que estuvieron a la altura de las circunstancias. ¿Se sienten respaldados por el Gobierno?
-Claro, y ahora lo que dijo De Mendiguren (José, titular de la UIA), el desafío está en el crecimiento, y en el crecimiento pyme. Soy proveedor de máquinas, represento telares de tejido plano, y tenemos 300 tejedurías, de las cuales 200 son familiares. Trabajan en el galponcito del fondo. Son los que se salvaron en el 2001 y 2002 porque en ese momento trabajaban sólamente 12 horas, no por las noches como ahora, y no tenían empleados. Sólo pagaban la electricidad, así que podían bajar los precios.
LOS CREDITOS
-De Mendiguren los arengó a ir a pedir los créditos que deben otorgar los bancos a la producción. ¿Los empresarios no van o las entidades no les prestan?
-Como vendedor de máquinas, tengo cola de gente que busca dos, tres o cuatro máquinas. Hay unidades muy chicas y dinámicas en el sector textil, por eso nos salvamos. Antes nos decían: "Ustedes un soplido y se caen". Yo agarré la recesión del "89, y luego la década del "90, que fue de apertura total. Estaba con un cuchillo en el medio del Amazonas y resistía. Ahora vamos a buscar los créditos, pero especialmente hay que ayudar a las pymes. Porque lo que sucede es que en una empresa pyme donde la hija es la contadora, viene y le dice al padre todos los requisitos que les piden de las carpetas... Los bancos no van al proyecto. Les piden doble garantía, análisis, colesterol. Acá hay desesperación por invertir, porque el trabajo está. Es como si alguien tuviera la posibilidad de vender 10.000 alfajores en un kiosco y el proveedor le trae 1.000.
-¿Les resulta sencillo reemplazar insumos o traer maquinarias?
-En los bienes de capital, el 85% se fabrican en Italia, Alemania, Suiza, Japón y China. Con respecto a los insumos, hay dos hilados, que son los que más se usan. Uno es el algodón, donde tenemos capacidad exportadora. No se importa algodón en la Argentina. El poliéster se fabrica acá en un 80%, con lo cual no habría problemas. En otros hilados somos más deficitarios y se tiene que compensar con la exportación, como son el lino y las mezclas o los sintéticos especiales. Eso se importa. Durante los primeros meses del año hubo algunos inconvenientes, pero hoy se están firmando bien las Declaraciones Juradas de esos insumos básicos.
-¿Con los bienes de capital no hay frenos?
-Seguramente que hay que moverse un poquito y habrá que exportar. Yo nunca exporté y pensé que sería difícil, pero ahora estoy generando algunos negocios con los productos terminados como las camisas.
-¿El sector tiene un perfil exportador?
-Si vamos dólar contra dólar, en 2011 terminamos con importaciones por u$s 1.900 millones. Fue récord histórico. Después dicen que Argentina es proteccionista. Y también fue récord de volumen, nunca se importó tanta ropa terminada como el año pasado. Exportamos por u$s 900 millones, es decir que estamos con un déficit de u$s 1.000 millones. En general hasta el 2001 la importación copaba el 70% del mercado. A partir del 2003 reabrieron muchas fábricas y se pasó a una relación de 65-35. En el promedio general debemos estar en 50-50. Por eso en la convención hablé de la administración inteligente del comercio exterior.
COMPETITIVIDAD
-¿Han perdido competitividad por el retraso cambiario?
-Es un tema delicado. La competitividad la perdemos porque hay una sobreproducción en Asia, la cual no es absorbida por los países grandes del OCDE, y entonces esa mercadería llega acá a precios disminuidos. Es probable que nosotros tengamos también un incremento de los costos en dólares, más la necesidad de colocar el producto, lo que lleva a bajar el precio. Ahí hay un problema de diferencia de precios. A un textil que confecciona una prenda en Argentina se le paga entre 6 o 7 dólares la hora, y en Myanmar le pagan 6 centavos de dólar.
-¿El segmento exportador ha sufrido alguna réplica como castigo a las políticas proteccionistas del Gobierno?
-No, pero las exportaciones este año van a bajar porque Brasil desaceleró mucho su ritmo de crecimiento. Se sobrevaluó el real y los mataron. Ellos son nuestro principal cliente, luego sigue Colombia y los países limítrofes. Pero también hay empresas argentinas que venden productos tecnológicos diferenciados para hospitales militares en Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Ahí la venta está sostenida.
-En la cadena de la formación de precios, ustedes afirman que los shoppings y el sector financiero se lleva la tajada del león.
-Es un tema importante. Yo hago las camisas para una marca reconocida que las vende a $ 460, y yo sé que sale $ 130. Pero no es culpa de la marca. Pelean tres pesos por camisa. ¿Por qué? Tienen que minimizar todos los demás costos como para poder soportar el costo financiero y el del shopping.
-¿Cómo lidian con la inflación, absorben el incremento o lo trasladan a los precios?
-No voy a decir que los aumentos son del 8% anual, pero en mi caso estoy entre un 11 y un 14%, según el producto. Eso se está repitiendo todos los años.