"El precio récord de la soja lamentablemente llegó tarde"
No influirá en el rumbo de la economía, afirma Mario Brodersohn. Los productores rurales ya liquidaron más del 50% de la cosecha con otra cotización. Es evidente la desaceleración de la economía. Debe priorizarse la inflación, no el tipo de cambio. El alto riesgo de gatillar una devaluación.
La actividad económica ha ingresado, definitivamente, en una parábola descendente que, en el mejor de los casos, llevará a que el crecimiento del PBI este año sea más escueto que lo proyectado en 2011. Decisiones de estricto sesgo interno y la caída de la demanda internacional fueron poniéndole paños fríos a una economía que supo crecer a tasas chinas.
En medio del fragor por contener la salida de divisas, honrar compromisos externos y llevar algo de alivio a las extenuadas arcas provinciales, el Gobierno se ha topado con una inesperada buena noticia: la soja perforó su techo en el mercado internacional de Chicago, batiendo récords día tras día. Si los dólares que genera la oleaginosa serán suficientes para paliar los dolores del Estado es una pregunta que ensayan varios, y que Mario Brodersohn, director de la consultora Econométrica, despeja con precisión.
-¿El precio record de la soja inyectará recursos suficientes en este segundo semestre?
-No, hasta ahora no. En este año el impacto no será muy fuerte porque en el primer semestre se vendió más de la mitad de la cosecha. Y una parte ya está comprometida a precios anteriores. Sí tendrá un efecto positivo de cara al año que viene, si es que se mantienen estos precios.
-¿Coincide con los datos que marcan un freno de la actividad económica?
-Hay una desaceleración muy fuerte de la economía. No lo digo por las cifras de las consultoras privadas, sino por las del Gobierno mismo. Los números de la industria automotriz, de la producción industrial, que en mayo cayó 4,3% con respecto al mismo mes del año pasado. También cayó la construcción. Son cifras negativas y oficiales.
-¿El envión sojero no alcanzará para revertir esta tendencia?
-No creo. Es buena noticia, pero lamentablemente llegó tarde, cuando ya se había vendido más de la mitad de la cosecha a precios anteriores. Pero el productor también mira para adelante. Y si cuando decida volver a sembrar los precios se mantienen, esto va a jugar a favor.
RETRASO CAMBIARIO
-El retraso cambiario también afecta al productor sojero. ¿Vislumbra algún cambio en la política gubernamental al respecto?
-Creo que el Gobierno decidió acelerar ahora un poquito más la devaluación. Está achicando la diferencia entre la devaluación y la inflación. En el 2010 y en el 2011 la inflación privada tuvo un acumulado del 53%, y la devaluación fue del 13%. En ese tiempo el atraso cambiario fue muy importante. Además, Brasil devaluó un 25%, y el euro también se depreció. Eso nos perjudicó. Todos los datos vinieron al revés de lo que esperaba la Argentina.
-¿Se está poniendo a tono con Brasil, el principal socio comercial?
-Con Brasil sí. De todas maneras, Brasil devaluó un 25%, pero la diferencia es que nuestra inflación alcanza el 25%, mientras que la de ellos es de apenas el 5%. El atraso nosotros lo hacemos vía inflación, y Brasil cambió de política.
-¿Continuará este escenario con escasez de divisas?
-El Gobierno tomó la decisión de entrar en el control cambiario, pero esas son políticas donde es muy fácil entrar y muy difícil salir. Tiene un alto costo político. Eso quiere decir que seguiremos con los controles, eso indica escasez de dólares. En el primer semestre el Banco Central compró u$s 7.400 millones, en un contexto con muchas dificultades. A pesar de eso, las reservas aumentaron cero. En parte porque usó esa plata para pagar deuda, y también porque tuvo que financiar la pérdida de los depósitos en los bancos.
-El control cambiario pega debajo de la línea de flotación de la confianza de ahorristas e inversores.
-Efectivamente. Hoy en día el Banco Central no acepta vender dólares para remesas de utilidades. Toda empresa extranjera que invirtió en la Argentina no podrá enviar utilidades, no le venden los dólares. Eso va a frenar la inversión extranjera directa. ¿Quién va a querer venir si después no se pueden enviar fondos al exterior?
-Cancelado el Boden 2012 en los primeros días de agosto, ¿podrán relajarse las medidas?
-El objetivo del Gobierno debería ser bajar la inflación del 25%, ponerla a un dígito, y recién ahí comenzar a hablar del tema cambiario. Porque sino va a terminar con una gran devaluación, que va a ser echarle nafta al fuego. El peor de los caminos sería devaluar. Es lo peor que puede hacer el Gobierno.
-¿Advierte deseos del Gobierno y los principales actores económicos de sentarse en una mesa a fijar pautas de inflación?
-Noto un clima político muy crispado, muy tenso. La pelea con Moyano (Hugo), la pelea con Daniel Scioli, los golpes que van y vienen. Veo poca disposición a la concertación y el diálogo. Esa es una falla del Gobierno. No se reúne con la oposición. Todo esto dificulta el contexto.
LA POLITICA
-¿La economía, pese a sus urgencias, queda supeditada a las prioridades políticas?
-Siempre está supeditada a las prioridades de la política. La prioridad siempre es política. Igualmente uno puede obrar con racionalidad, bien o mal. No hay ministros de economía que sean independientes.
-¿Persistirá el sistema de financiamiento del Estado a través del Banco Central y la Anses?
-Creo que sí, no tienen otra alternativa que seguir emitiendo para financiar el gasto público. Tienen que recurrir al impuesto inflacionario para equilibrar las cuentas fiscales. Hemos pasado de un círculo virtuoso con superávit comercial y fiscal, a déficit en ambos lugares. Ahora estamos en una situación inversa a la del 2008.
-¿La salida a los mercados de crédito, además de ofrecer tasas altas, va contra los mandamientos kirchneristas?
-El Gobierno no quiere hacerlo y me parece que está bien. Pagar 14 o 15% de tasa de interés cuando el resto del mundo paga el 2 o 3% me parece un disparate.
-¿Es el castigo a nuestro irregular pasado como tomadores de crédito?
-Es una cuestión de confianza y credibilidad. Supongo, porque nadie tiene bien esa respuesta. Obviamente yo me pregunto porqué el riesgo país es diez veces más alto que el de Colombia, Brasil y México. Si la deuda externa que tiene la Argentina es más baja que la de cualquiera de esos tres países. ¿Sabe cuánto hay que pagar el año que viene en término de amortizaciones de intereses? Nada más que u$s 4.000 millones. Los intereses en dólares representan menos del 1% del PBI. La deuda con el sector privado, en dólares, es menos del 10% del PBI. Italia está en el 120%. Los datos económicos no justifican el alto costo. Es simplemente un problema de confianza y credibilidad.
-¿Fue exitosa entonces la política de desendeudamiento del Gobierno nacional?
-Hasta ahora sí. El Gobierno bajó bastante la deuda.