Reclamo subterráneo y silencioso, en un comienzo, de quienes traspusieron la línea roja empujados por las recomposiciones salariales, pronto la actualización del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias se transformó en una bandera política enarbolada con fervor por el sindicalismo.
Los trabajadores contemplan con estupor cómo la inflación les carcome el salario vía precios. Y tampoco logran escapar a las tenazas del Estado, que les retiene un porcentaje a los ingresos, y les corta beneficios sociales producto de una estrategia recaudatoria que rechaza la posibilidad de modificar los límites básicos de los tributos y las asignaciones. La situación, por demás compleja, requiere la explicación de expertos.
Nadin Argañaraz, titular del Instituto Argentino de Analisis Fiscal (IARAF), con sede en Córdoba, destaca que urge actualizar los parámetros, y denuncia que los mecanismos ideados a tal fin siguen suspendidos hasta nuevo aviso.
-¿Alcanza con elevar el umbral un 20% en este contexto inflacionario?
-Lo importante es que el Gobierno eleve el mínimo no imponible, porque de esta manera evita que siga aumentando la distorsión que ya existe. Hay distintas formas de poder establecer cuál debiera ser el mínimo. Obviamente que debe ser más alto de los que ya existen. Puede estar entre 10.000 y 12.000 pesos, dependiendo de qué variable uno tome. Lo relevante es que el Gobierno lo actualice, así al menos evita que se acumula más distorsión, generada por el mantenimiento fijo de las escalas del año 2001.
-¿Lo que más preocupa es la cuarta categoría, donde revisten los contribuyentes independientes y en relación de dependencia?
-Sí, es de lo que más se habla. Es la que trata sobre el ingreso de las personas. Yo entiendo que el Gobierno va a concretar la suba del mínimo no imponible, dejando esos recursos excedentes en manos de los trabajadores dependientes e independientes. De lo contrario, serían recursos que irían al Estado, para que éste ejecute el presupuesto público.
ACTUALIZACION
-¿Sería conveniente establecer un mecanismo de regulación automática en base a algún índice?
-Eso es central. La ley de impuesto a las Ganancias en Argentina tiene incorporado el índice de precios mayoristas como el índice que actualiza todos los años los conceptos de mínimo y las escalas. Lo que pasa es que está suspendido por la ley de Convertibilidad y la ley de Emergencia Económica. Eso ya se incorporó.
-Pero no se pone en práctica.
-No, porque está suspendido. Habría que ponerlo en práctica, porque claramente la esencia de la tributación pasa porque el contribuyente tribute sobre lo real y no sobre lo nominal. De una u otra manera hay que regresar a esa esencia.
-La presidenta de la Nación afirmó que el 19% de los contribuyentes tributan ganancias. ¿Es una porción significativa?
-A mí me parece que no debiera plantearse la discusión a partir de los porcentajes. Lo que uno tiene claro es que los porcentajes se han ido incrementando. Cada vez un mayor porcentaje tributa ganancias, fruto de estas distorsiones. Los mínimos han subido menos de lo que han subido los salarios. Hay trabajadores que de no ser contribuyentes, han pasado a serlo, aunque sea con una incidencia baja. Hay que eliminar la distorsión, y a partir de ahí debe plantearse qué se quiere gravar, cómo y a quiénes. No hay que plantearlo a partir de una distorsión, hay que solucionarla primero.
LAS PROVINCIAS
-Ganancias es un impuesto coparticipable. ¿Cuánto peso tiene en las arcas provinciales?
-Es un impuesto importante para todo el financiamiento. Ganancias significa el 20% de toda la recaudación tributaria argentina. Son 110.000 millones de pesos anuales en todo concepto, personas físicas y jurídicas. Obviamente al ser coparticipable, los cambios que se hicieron hasta ahora le están generando más recursos a la Nación y las provincias que los que hubiesen tenido sin esta distorsión. Si ahora se corrige, van a resignar recursos como los tendrían si esto continúa. Pero eso es así. Hasta ahora se han beneficiado.
-Aunque se mueva el mínimo no imponible, ¿el problema de fondo sigue siendo la inflación?
-Para mí el tema es la distorsión. Si estuviera vigente la actualización con el índice de precios mayorista, no se hubiese generado esta distorsión. Claro que enfocando un primer piso, en el fondo eso pasa porque hay inflación. Pero el mecanismo para regular esto existe, y está diseñado para que cuando haya inflación no se produzcan distorsiones. Solucionar la inflación es prioridad, pero también hay otras herramientas.
-¿Hay una elevada presión fiscal en Argentina?
-En este momento hay una presión tributaria récord a nivel efectivo, y también quienes pagan sus impuestos como trabajadores sufren esa presión. No hay dudas.
-¿El problema es la presión alta o que la sociedad no advierte que el dinero retorne en servicios estatales de calidad?
-Eso es muy personal y difícil de establecer. Cada contribuyente evalúa el rol del Estado en función de diversas cuestiones. No se pagan impuestos para que el Estado le devuelva a uno, sino para que el Estado brinde los bienes públicos a la sociedad. Cada persona valora la calidad de los bienes públicos que recibe la sociedad. Muchos pueden juzgar que los términos de intercambio son desfavorables, otros que no... Lo importante es exigir que el Estado gaste eficaz y eficientemente, porque si no lo hace eso implica mayor financiamiento, que puede implicar una mayor presión tributaria.
-¿Qué opinión tiene de los proyectos alternativos que se quieren debatir en la Cámara de Diputados?
-Todos apuntan a elevar el mínimo no imponible a niveles razonables, pero tiene que hacerse con responsabilidad fiscal. Debe concretarse de manera gradual, priorizando solucionar la distorsión acumulada. Por eso es importante subir este año un 20%. Porque la situación será cada vez más grave si no se soluciona pronto, tanto los mínimos como las escalas.