Mirador político

La paja en el ojo ajeno

Dijo la presidenta que necesita cobrarle impuesto a las ganancias a más de cuatro millones de asalariados para pagar subsidios, la deuda y las jubilaciones. Olvidó decir que podría sacar recursos de otras fuentes y no de los sueldos.

Un día antes del paro de Hugo Moyano la presidenta Cristina Fernández salió a descalificar los reclamos del jefe de la CGT y a lavarse las manos frente a posibles hechos de violencia en la movilización dispuesta para hoy a la Plaza de Mayo. Intentó blindarse mediáticamente, aunque sus argumentos no resisten la menor confrontación con la realidad. Como de costumbre asombró su facilidad para ver la paja en el ojo ajeno y para desentenderse del pasado.

Hubo ataques para todos sus adversarios políticos. Primero para el que encabeza la revuelta opositora. Acusó al camionero -hasta hace poco ex socio privilegiado de los "K"- de insolidario por no querer pagar el impuesto a las ganancias. Lo trató asimismo de ingrato por ser un "beneficiario" del "modelo" que ahora quiere su fracaso. Aquí le faltó agregar que las mayores ganancias los obtuvo el sindicalista de su pacto con el ex presidente Néstor Kirchner a cambio de mantener a raya las demandas gremiales. Por su alianza con Néstor, además, está hoy al frente de la CGT.

Dijo la presidenta que necesita cobrarle impuesto a las ganancias a más de cuatro millones de asalariados para pagar subsidios, la deuda y las jubilaciones. Olvidó decir que podría sacar recursos de otras fuentes y no de los sueldos. Podría por ejemplo no dilapidar miles de millones de dólares en Aerolíneas Argentinas, en el fútbol para todos, en el automovilismo para todos, en la pauta oficial para que ella y sus funcionarios puedan leer varios "diarios de Yrigoyen" todos los días, en los sueldos principescos de los periodistas de los medios oficiales, etcétera.

A su otro gran adversario, Daniel Scioli, lo ahoga financieramente, al mismo tiempo que dice que a ella intentan "extorsionarla". Al gobernador bonaerense le recomendó, además, que administre mejor, es decir, como ella, omitiendo que la provincia de Buenos Aires tiene déficit porque la Nación se queda con la parte del león de los impuestos. Además el crecimiento del gasto en esa provincia se debe a que es el bastión electoral del gobierno "K". En pocas palabras lo que quiere el gobierno central es que el ajuste lo hagan los demás, no la Casa Rosada después de haber elevado la presión impositiva por encima del 30% del PBI, llevándola a un récord histórico. Recaudó como nadie, gastó como nadie y ahora que no tiene para pagar la cuenta, quiere pasársela a otros.

En cuestiones de seguridad no actúa distinto. Un grupo de gendarmes que iba a Chubut a controlar un conflicto sindical tuvo un trágico accidente de tránsito del que la presidenta responsabilizó insólitamente a los gremialistas, a las autoridades locales por no intervenir y hasta a la Justicia. Retiró además a la Gendarmería de los conflictos provinciales, una decisión que el kirchnerismo inauguró porque no confía en los distintos cuerpos de policía y no se anima a reformarlos. En suma, los culpables siempre son los demás.

Anunció, por otra parte, que las fuerzas de seguridad no controlarán la movilización sindical de hoy, sólo vigilarán la Casa Rosada, vale decir, a ella. No había antecedentes de un presidente que se desentienda de la obligación primaria del Estado de garantizar la vida y los bienes de los ciudadanos así como la seguridad pública. Ahora lo hay, así que los ciudadanos tendrán que aprender a cuidarse solos. Dense por avisados.