El Museo de Ciencias Naturales de la Nación celebra el próximo 27 de junio 2 siglos dedicados a conocer el desarrollo biológico del país
La evolución del planeta reunida en 200 años
Entre las destacadas colecciones figuran las de dinosaurios iniciada por Florentino Ameghino. También se atesoran miles de especies de aves e insectos. En total son 4 millones de especímenes que muestran la evolución de la vida en el planeta.
Desde una araña que pertenece a la especie más grande del mundo a un huevo de un ave que podía llegar a pesar 500 kilos; del dinosaurio que inspiró a la realización de una película de Disney a las miles de piezas paleontológicas de la colección de Florentino Ameghino.
El museo de Ciencias Naturales de la Nación, a punto de cumplir 200 años, atesoró en este tiempo un total de cuatro millones de especímenes que permiten conocer el desarrollo biológico en esta parte del Cono Sur. Ubicado en Parque Centenario, y perteneciente en la actualidad al Conicet, el Museo alberga 23 colecciones naturales de fauna, flora, paleontología y geología de todos los rincones del país.
"Es una colección que se incrementa año tras año y en los últimos ha tenido un buen empuje", señala Pablo Tubaro, director del Museo. En los últimos tiempos, junto a la puesta en valor de exposiciones y ampliación de colecciones, se dio gran impulso a la investigación.
"Tenemos 60 investigadores de carreras y 70 becarios doctorales", cuenta el director, quien señala que al mirar hacia atrás, en estos 200 años de historia del museo, se descubren los distintos momentos y políticas del país relacionados con la ciencia y sus investigadores.
"Además del costado educativo -agrega- los museos en la Argentina también tuvieron la función de ejercer soberanía sobre los recursos. Fueron pensados como museos regionales para alcanzar al país y zonas de influencia".
Tubaro, por ejemplo, nombra los tiempos en que Florentino Ameghino fue director. "Durante su gestión fue tan grande la cantidad de material científico de colecciones paleontológicas que ingresaban al museo que no se podía ni caminar. Terminó siendo cerrado al público porque no podía pasar la gente por los pasillos".
METRO PATRON
La colección de Ameghino ha dejado su impronta en el museo. "Su trabajo permitió usar métodos comparativos para reconocer edades de la flora y la fauna, cuando no existía toda la tecnología que hoy hace más fácil este
trabajo. Es como tener un metro patrón en este museo", destaca Tubaro.
Esta gran tradición fue continuada por otros importantes investigadores, como Fernando Novas y José Bonaparte, descubridor del canotauro, dinosaurio que hoy puede verse en el museo y que inspiró a la creación de uno de los protagonistas de la película "Dinosaurios".
Una puerta de las cientos que posee el edificio permite entrar a un lugar que no es para todo público. Allí, en grandes estantes, aparecen fósiles de todo tipo y tamaño. Es el área donde trabajan los investigadores,
quienes descubren la historia más lejana del planeta. En unos cajones se pueden ver cajitas pequeñas que guardan parte de las 12 mil piezas que recolectó Ameghino. Las cajitas son en realidad estuches de plumas que el gran paleontólogo usaba para almacenar su colección, y que sacaba de la librería de la que era dueño.
Entre los tesoros que guarda la sección paleontología hay también un original de una carta que le envió Charles Darwin al médico y naturalista Francisco Muñiz.
"Tenemos piezas que pueden remontarse a 16 millones de años’’, señala Alejandro Kramarz, jefe de la sección paleontología del museo. Entre las piezas figuran vértebras de dinosaurios, fósiles de elefantes y mastodontes.
Otra colección importante del museo son las aves, con unos 70 mil ejemplares atesorados. ‘‘Incluye además de aves del país material de la Antártida, Chile, Bolivia’’, resalta Tubaro.
EL GRAN HUEVO
La ‘estrella’ de esta sección de los descendientes de los dinosaurios es un huevo perfectamente fosilizado que perteneció a un ave que vivía en Madagascar, extinguido hace más de diez siglos.
"Fue adquirido en la década del 20 del siglo pasado a un privado. Es un ejemplar extraño, hay otro similar que se muestra en el hall como destacado también en el museo de Ciencias Naturales de Londres’’, dice el director.
El ave podía llegar a pesar 500 kilos, 5 o 6 veces más que la de un avestruz adulto. En perfecta conservación hay
también guardados en grandes cajones con naftalina cotorras de principios del siglo XX, y ejemplares como loros que ya se extinguieron de la faz de la tierra. También el sector posee una importante biblioteca con
libros del siglo XIX.
La tercer colección importante es la de insectos y arañas. Los especímenes se encuentran conservados en recipientes con soluciones que poseen 80 por ciento de alcohol. Ocupando casi todo un frasco aparece la Theraposa Blondi. ‘‘Es considerada el tipo de araña más grande del mundo, que se puede encontrar en zonas del amazonas, como en Brasil, Venezuela’’, expresa Cristian Grimado, asistente del sector.
El investigador comenta que el Museo atesora más de 100 mil ejemplares de insectos y grupos de los mismos.
Gran parte fueron recolectados en el país, pero también hay de Chile, Ecuador, Brasil, Uruguay, Australia y Tailandia.
Grimado indica que la zona del noreste del país es muy rica a nivel de insectos, en provincias como Misiones, Jujuy, Tucumán, y también en países limítrofes como Chile.
Al igual que las colecciones y las investigaciones, las salas para el público también se transforman. "Estamos de a poco dándole a cada tema una presentación más moderna, que permite la interacción y el uso de multimedios", resalta Tubaro.
CIENCIA EN 3D
Esto se ve en las salas que muestra el camino de la ciencia, con actores que representan en proyecciones 3D los testimonios de los grandes científicos. También en los cinco ambientes que recrean distintos ecosistemas donde se reproduce el canto de diversos pájaros de la zona con solo tocar un botón.
Otro sector permite a los chicos descubrir en gigantografías a que especie de ave pertenecen personajes
de dibujos animados como Tweety o el Pato Donald. Una sala muestra caracoles de todo tipo, algunos desaparecidos tras la construcción de la represa de Yaciretá.
Entre las salas más visitadas aparece la de los dinosaurios, con ejemplares extraidos de los ricos yacimientos patagónicos. Se ve al gran canotauro y mastodontes. Un arenero permite a los chicos jugar a ser expedicionarios.
"A los chicos les gusta mucho el museo. Tenemos más de 100 mil alumnos por año que vienen de los colegios y 120 mil visitantes en forma particular. La Argentina en aves tiene más especies que toda Europa y una gran riqueza paleontológica que la ha convertido en potencia. Eso la gente lo valora", concluye Tubaro.
