"Si ahora levantaran las restricciones, vuela todo"
Jorge Todesca explica las razones del cepo al dólar. El ex viceministro de Economía advierte que, en una economía indexada, por mes se van del sistema unos 700 millones del dólares. Los inversores ya no confían en el Gobierno. El dilema de la devaluación del real.
Crítico del modelo económico actual, Jorge Todesca, ex viceministro de Economía y titular de la consultora Finsoport, asegura que una de las principales causas por las cuales la fuga de capitales no cesa es que el Gobierno ha dinamitado la confianza del inversor. Por eso es que le urge armarse de un arsenal de medidas restrictivas para defender los dólares que aún circulan por el sistema.
-¿Los controles sobre el dólar generan un efecto negativo en el mercado paralelo?
-Seguro que sí. La pregunta sería porqué pasa esto y porqué el Gobierno reacciona de este modo. Lo que pasó es que a lo largo de estos cuatro primeros meses del año ha seguido habiendo salida de capitales. Las reservas internacionales aumentaron en el año algo así como u$s 1.500 millones. Pero el Banco Central compró más de u$s 5.000 millones. La pregunta es: ¿dónde están los otros 4.000? Alrededor de 2.000 se usaron para el pago de la deuda externa y una cantidad parecida ha sido la salida de capitales. Están saliendo capitales a un ritmo de 600 o 700 millones de dólares por mes. Eso en el año significa una fuga de u$s 8.000 millones.
-¿Por qué estas medidas restrictivas se dan ahora, cuando el proceso se remonta a antes de las elecciones?
-En 2011 se fueron u$s 21.000 millones. Después del 2008 y 2009 se ha mantenido bastante fuerte la salida de capitales. Por un lado el Gobierno ve esto y por el otro, el saldo del comercio exterior mejoró, pero es algo que quién sabe si se sostenga. Creo que el Gobierno se asustó y cerró más el grifo.
-¿Es inevitable tomar medidas semejantes cuando uno sufre un flujo de capitales que se van del sistema?
-Algo hay que hacer, el tema es que habría que haberlo hecho antes para evitarlo. Una vez que se cayó en las arenas movedizas, ya está, tendrían que haber hecho algo para no caerse. El Gobierno se fue metiendo en esto y en lugar de ir reconstruyendo confianza, manteniendo el sistema de controles como estaba, destruye confianza.
CANDADO CAMBIARIO
-¿Es impensado que se levanten las restricciones cambiarias en el corto plazo?
-En estas condiciones, si levantan las restricciones vuela todo. La confianza no se reconstruye levantando las restricciones, quitarlas es la última etapa del asunto. Primero uno tiene que ir recuperando la confianza. La expropiación de YPF, más allá de estar a favor o en contra y del amplio apoyo que tuvo, desde el punto de vista de quien maneja capitales su lectura es negativa. El Gobierno no entiende esto. No entiende que medidas que pueden tener mucho respaldo popular y eventualmente hacerle mejorar la imagen, en el voto de los mercados queda un efecto totalmente opuesto.
-¿El mercado paralelo pasará a ser el referente para la economía?
-Y, si sigue esta situación va a ocurrir así por la fijación de precios, porque al estar cerrado el otro, podemos hablar de que hay un desdoblamiento cambiario.
-El Gobierno rechazó la idea de un tipo de cambio diferenciado. ¿Puede ser una alternativa para recuperar competitividad?
-Los resultados de esas medidas han sido acordes con la situación en que se tomaron. Se tomaron siempre en situaciones críticas, más críticas que ésta. Y salieron siempre mal, porque la esencia de la situación no se resuelve con eso. Si durante ocho años de Gobierno no se desdobló el mercado cambiario y no se impusieron restricciones, es porque esa era considerada una situación deseable y normal. Si ahora se va a hacer todo esto no es porque sea mejor, sino porque hay una situación crítica a la que se trata de enfrentar.
-¿No le ve futuro a estas recetas?
-Como hay muchas reservas en el Banco Central, ninguna de estas medidas va a naufragar tan rápido como en otras ocasiones. Pero vamos marchando en una economía cada vez con mayores desequilibrios. Y en lugar de tratar de restablecer los equilibrios y la confianza, el Gobierno va en dirección opuesta. Es decir, cada vez necesitará más medidas.
-¿Viviremos una economía donde se tomen resoluciones de acuerdo a las circunstancias?
-Absolutamente. Creo que eso es lo que estamos viviendo.
-Sin embargo, Usted mismo le reconoce al Gobierno la capacidad de gestionar en tiempos de tormenta.
-Sí, claro. Está avalado por las reservas, que le da cierto margen de maniobra.
-¿En este contexto de control, se seguirán pisando las importaciones por mucho más tiempo?
-Indudablemente. Si hace una semana había condiciones que explicaban que esto estuviera, hoy hay más condiciones todavía porque la condición se ha agravado.
-¿Comparte la opinión de algunos analistas que proyectan una economía argentina en recesión en el corto plazo?
-Nosotros teníamos un pronóstico de crecimiento del 4% para este año y estamos corrigiendo a la baja. Ese sería el pronóstico.
-La mayoría de los pronósticos arrojaban cifras de crecimiento para este año. ¿No es algo extremo augurar ahora una inminente recesión?
-Sí, recesión significa caída. Sí, como cuestión general de la economía creo que todavía suena un poco fuerte. Por eso nosotros hemos sido más cautelosos.
BRASIL, EL SOCIO
-¿La devaluación del real genera más ruido en la economía argentina?
-Ahí creo que hay fuerzas contrapuestas. Si Brasil no introduce cambios en su política económica, entre los cuales está corregir el tipo de cambio, la economía brasileña no crece. El año pasado creció el 2,8%. Y si la economía brasileña no crece, no le compra a la Argentina. Lo estamos viendo en el caso del sector automotriz, que se han desplomado las exportaciones. Pero no es igual para todos los sectores.
-Pero la devaluación también nos perjudica.
-Ahora, si Brasil corrige el tipo de cambio, volverá a crecer, pero obviamente va a ser más competitivo. Entonces, lo que hay que ver es cuál de las dos fuerzas predomina. El tema es que los que terminamos siempre desajustados somos nosotros, porque los que hemos perdido competitividad fuimos nosotros a causa de la inflación. No nos debería molestar un real arriba de los 2 pesos, porque significa que Brasil está creciendo. El tema es que con la inflación perdimos competitividad porque aumentaron los costos en dólares.
-¿Cree que se trabaja para bajar las expectativas inflacionarias?
-No, para nada. Es más, con este crecimiento que tenemos ahora de la economía, la inflación debería ser sustancialmente más baja. Porque una cosa es tener una inflación del 23% con un 9% de crecimiento de la economía, y otra cosa es la misma inflación, pero con una tasa de crecimiento del 2%. Significa que hay factores estructurales inflacionarios muy fuertes. Estamos en una economía indexada en este momento.