Siete días de política

Reasumió la Presidenta y ratificó la sintonía fina de su gobierno

La tarjeta SUBE y la escalada por el tema Malvinas le dieron el marco a la reaparición pública de la jefa del Estado. Se agudiza cada vez más la distante relación entre su administración y Moyano.

Luego de veintiséis días de su última aparición pública la Presidenta, ya recuperada de su operación, encabezó el primer acto oficial en la Casa Rosada. Habló de su salud, agradeció, cargó contra las petroleras y los medios, hizo referencia a los subsidios, a las Malvinas y al superávit comercial. También dio por finalizada "la avivada" de algunos en el marco de la anunciada sintonía fina del proyecto kirchnerista.

Hizo mención a casi todos los temas de actualidad, de todo menos de la tensa relación con Moyano que se agravó en los últimos días. En el marco de un conflicto gremial con una empresa privada de Trelew, el moyanismo hizo fila para cuestionar al Gobierno y evidenció aún más el distanciamiento entre ambos.

Desde el moyanismo -el mismo Hugo Moyano y su hijo Pablo, secretario adjunto del Sindicato de Camioneros- intensificaron sus críticas al Gobierno y cuestionaron la "política de ajuste"; culparon a la Presidenta por la falta de diálogo con la central obrera; amenazaron con una manifestación en la Plaza de Mayo y le exigieron al titular de la cartera laboral, Carlos Tomada que ponga la cara a favor de los trabajadores.

El tema de la renuncia de Hugo Moyano a sus cargos en el Partido Justicialista también mostró las diferencias entre ambas partes e, incluso, algunas dentro del mismo Gobierno. Por un lado, el gobernador bonaerense, conciliador, se comunicó telefónicamente con el camionero para que de marcha atrás en su determinación de alejarse de la titularidad del PJ bonaerense y de la vicepresidencia primera del PJ nacional. Sin embargo, por el otro lado, desde la Rosada se encargaron de dejar en claro sus diferencias con Moyano. "Yo soy de los que creo que cuando uno renuncia a un lugar es para irse", enfatizó Randazzo.

Fue impropio el pedido del mandatario bonaerense, lanzó Kunkel, el diputado ultra K. La embestida más fuerte estuvo de parte de Mariotto, el vicegobernador bonaerense, quien aseguró -en relación a Moyano- que "el proyecto (del kirchnerismo) debe vencer a un enemigo clave que tiene que es el ego de cada dirigente".

Pese a estas idas y venidas, desde el moyanismo ratificaron que la renuncia en el PJ era un hecho consumado. Si no hay un cambio en el rumbo, no tiene mucho sentido seguir al frente de un partido donde pareciera que están cerradas las puertas de la discusión, aseguran en los pasillos de la central obrera.

El distanciamiento entre la CGT y el Gobierno, asimismo, se agravó también en las últimas semanas por la decisión del jefe camionero de resistir su salida de la conducción de la central obrera y por coqueteos con la CTA opositora de Pablo Micheli, con quien hasta podría participar de una marcha contra el Gobierno.

Al respecto, pese las preferencias K por otra conducción de la central obrera a partir de junio, desde las entrañas moyanistas continuaron promoviendo la reforma del sistema de designación del Secretario general para permitir la continuidad de Moyano.

Según trascendidos, desde la Casa Rosada aspiran a promover a un dirigente del estilo del metalúrgico Antonio Caló, en lugar de Moyano. Frente a estos comentarios, Juan Carlos Schmid del consejo directivo de la CGT, estimó que el Gobierno cometería un grave error si lleva adelante esos presuntos planes.

Esta situación trae a la memoria un extenso texto que Perón escribió, para la revista Las Bases a finales de 1971, sobre algunos aspectos de la conducción política. "El que conduce -explicaba- si bien su misión fundamental es lograr la unidad a través de la persuasión, debe distinguir siempre "los buenos" de "los demás" dirigentes".

Y citando una frase del Martín Fierro establecía: "Nace el hombre con la astucia que ha de servirle de guía. Sin ella sucumbiría, pero según mi experiencia, se vuelve en unos prudencia y en los otros picardía".

Otros temas también fueron protagonistas en el panorama político. En primer lugar volvió a escena, esta vez por un imprevisto planteo del vicepresidente, el pedido para reformar la Constitución Nacional, lo cual originó reacciones y hasta encuestas en contra.

En segundo lugar, la escalada del tema Malvinas y las nuevas declaraciones del premier británico contra nuestro país continuaron siendo capitalizadas estratégicamente por el Gobierno como el anuncio de la apertura y conocimiento público del informe Rattenbach y la designación de una nueva embajadora en el Reino Unido.

En último término, en medio de pedidos del Gobierno para evitar una psicosis, la demanda de tarjetas del Sistema Unico de Boleto Electrónico (SUBE) tuvo un incremento notorio tras el anuncio del Gobierno Nacional -mediante la publicidad oficial en los medios de comunicación- de que "a partir del 10 de febrero, si querés viajar en tren o colectivo en el área metropolitana y no tenés tu tarjeta SUBE, vas a perder los beneficios del subsidio y tu pasaje lo vas a pagar más caro".