EL PERIODISTA GONZALO SANCHEZ LLAMO "LA PATAGONIA PERDIDA" A SU NUEVO LIBRO

La disputa por la tierra

El autor presenta la segunda parte de su trabajo centrado en el sur de la Argentina. En ese texto enfoca los avatares de los "desterrados" luego que los millonarios extranjeros se adueñaran de cientos de miles de hectáreas.

Gonzalo Sánchez publicó en 2006 "La Patagonia vendida, los nuevos dueños de la tierra", un libro en el que abordó la presencia en las provincias del sur argentino de cuatro de los magnates más importantes de mundo: los estadounidenses Douglas Tompkins y Ted Turner, el británico Joseph Lewis y el italiano Luciano Benetton.

Cinco años después, y luego de varios viajes, Sánchez encaró la segunda parte de aquel trabajo y lo llamó "Patagonia perdida", en cuyas páginas relata la historia de los desterrados por aquellos multimillonarios extranjeros que poseen hasta el dominio de recursos naturales.

Sánchez expresó que la Patagonia "real no tiene que ver con las postales turísticas" que difunden sus bellos lagos y montañas nevadas, sino que es un territorio en el que "de manera brutal" se representa la historia de "David y Goliat".

RADIOGRAFIA ACTUAL

-¿Cómo surgió la idea de escribir una suerte de segunda parte de "La Patagonia vendida"?

-Tenía la idea de hacer una saga sobre la Patagonia actual, que fuera una radiografía de lo que pasa, y que es lo que me interesa más allá de lo cotidiano. Consideré que si en el primer libro había hablado de los multimillonarios que se compraron toda la tierra, me estaba faltando completar el trabajo hablando de aquellos que perdieron la tierra. Tenía una deuda pendiente con quienes están reclamando sus tierras o están viviendo bajo riesgo de que se la quiten en algún momento. Me tomé mi tiempo para terminar de conformar una Patagonia real que no tiene que ver con las postales turísticas, con los folletos, los lagos y las montañas.

-¿Entonces qué es la Patagonia?

-Es una región vastísima con mucho espacio sin poblar, con posibilidades de desarrollo, con recursos naturales y, a la vez, muchísima desigualdad, incendiada de conflictos. Allí se encuentran de manera brutal los que tienen todo y los que no tienen nada. Aparecen conflictos que representan a la historia de David y Goliat. El paradigma es Benetton y su conflicto con la familia Curiñanco-Nahuelquir, pero también hay otros casos que no tienen esos nombres famosos pero que se les parecen. Donde los poderosos tienen dinero para contratar buenos equipos de abogados y enfrente están los que no tienen recursos para nada y deben buscar ayuda en ONG"s o personas dispuestas a colaborar. Si mi primer libro tiene glamour, porque cuenta la historia de millonarios que llegan a paraísos y cuentan con la idea de un mundo propio, en el que se compran la belleza, este segundo libro está, en algún punto, despojado de ese glamour.

OPINIONES CRUZADAS

-Después de haber dialogado con los magnates que compran la tierra y con los desterrados, ¿qué dicen unos de los otros?

-Todos tienen sus buenas razones para defender lo que es propio. Los multimillonarios creen en el Derecho romano y consideran que compraron legalmente lo que tienen, entonces cuentan con muy buenos argumentos. Y los pobladores originarios, por ejemplo, también tienen muy buenos argumentos porque consideran que son parte de la tierra desde una posición ancestral y no creen en la propiedad privada. De hecho, no tienen títulos de propiedad, por lo tanto el conflicto es interminable. Son válidas las dos posiciones de ruptura aunque son disímiles.

-¿Y qué papel cumplen las autoridades provinciales y comunales frente a esta situación?

-Los funcionarios están cerca de donde está el dinero y el poder concentrado. Cada vez que investigué la historia de un magnate encontré siempre a un funcionario. El fallecido gobernador de Río Negro, Carlos Soria, lo primero que hizo cuando asumió su mandato fue reunirse con Nicolás Van Ditmar, capataz del magnate británico Joseph Lewis, uno de los más poderosos de la Patagonia y que tiene una estancia que impide el ingreso al Lago Escondido. Además, en su momento, cuando fui a conocer los campos de Benetton me confirmaron que tenía muy buena relación con el gobernador de Chubut. Y lo cierto es que estos empresarios llegan a una región e inyectan dinamismo económico, ocupan un cierto lugar paternalista y ante una situación extrema se ocupan de colaborar para resolverla. Los políticos están cerca de estas personas, y mi sospecha es la de todos: que reciben plata.