Un conflicto para entender el peronismo
Emecé reeditó "Perón y la Iglesia Católica", de Lila Caimari publicado en 1995. La tesis de esta investigación, pionera en la materia y que mantiene plena vigencia, analiza los diversos elementos que componen el peronismo y que dieron origen, por ejemplo, al enfrentamiento originado entre 1954 y 1955.
El conflicto entre Perón y la Iglesia Católica, desencadenado a mediados de la década del "50, es uno de los temas clave para entender al peronismo. Si bien en los últimos años fueron publicadas varias investigaciones al respecto, hubo una primera que marcó el rumbo y que aún hoy mantiene plena vigencia y se ha convertido en un clásico sobre el tema.
Se trata de "Perón y la Iglesia Católica", de la historiadora Lila Caimari, publicado originalmente en 1995 y que ahora tendrá una segunda edición de la editorial Emecé.
En diálogo con La Prensa, en su departamento del barrio de Belgrano, la historiadora asegura que la estructura del libro se mantiene, en cuanto a la tesis, aunque realizó correcciones en el texto y ampliaciones en detalles puntuales.
Caimari -quien también es autora de otros libros como "Apenas un delincuente", dedicado al crimen en la Argentina- asegura que el conflicto entre Perón y la Iglesia se podría haber evitado.
"Una vez que estalló públicamente el conflicto en noviembre de 1954, explica, hubo fases que fueron claramente fogoneadas, lo que demuestra que había caminos que indicaban que todo podría haber sido de otra manera".
PRINCIPAL TESIS
-¿Cuál es la tesis principal de su investigación?
-Lo que yo intento demostrar es que aquel conflicto no fue una especie de capricho o una actitud inexplicable de Perón. Hay muchísimos elementos, los cuales desarrollo en el libro, que hacían este conflicto posible y verosímil.
-¿Cuáles son esos elementos?
-Perón, en la construcción del peronismo, solía tomar elementos de otras tradiciones como, por ejemplo, del socialismo. La hipótesis fuerte de mi investigación es la explicación del surgimiento de un "cristianismo peronista" en el singular imaginario peronista. Es decir, el peronismo tomó elementos del cristianismo, los ubicó en un contexto político, ideológico, los "peronizó" y, luego, los devolvió con un potencial conflictivo altísimo.
Este "cristianismo peronista" que se proponía como fiel intérprete de las enseñanzas de Jesús también adquiere un parentesco con ciertas formas del anticlericalismo que fue muy evidente. Entonces esos elementos estaban bien latentes en el peronismo desde su origen.
-¿Sin embargo, puede hablarse de un error político de Perón al declarar la guerra a la Iglesia?
-Si, la prueba está en que lo pagó carísimo. Fue un error de cálculo, pero a la vez mi impresión es que también el peronismo en 1954 estaba en un nivel increíble de personalismo y había mucho tensión de ambos lados. Pero se podría haber evitado que esto terminara con el incendio de las iglesias. Este final demuestra hasta que punto este conflicto cristalizó un enfrentamiento mas profundo: el de las dos argentinas que ya no podían coexistir en paz. También hubo una amplificación extraordinaria del conflicto por la inercia del aparato partidario. En el 43 o en el 45 era algo impensable que el catolicismo entrara a formar parte de la oposición en la Argentina. Sin embargo, a partir de 1954, el catolicismo comienza a ser parte de la oposición en la Argentina.
PAPEL CONCILIADOR
-¿Cuál fue el papel de la Iglesia?
-El Episcopado fue muy conciliador. Copello y Caggiano se mantuvieron en una postura de conciliación, o por lo menos lo intentaron. Cafiero me comentó, en algún momento, que en su condición de católico y como parte del gobierno peronista de aquella época, le preguntó a Caggiano que hacer y que el cardenal le recomendó que se quedara como ministro de Perón así, el Episcopado "podría contar con alguien adentro".
Ellos no preferían el portazo o la ruptura. Los que arrastraron a la radicalización del conflicto fueron los cuadros laicos, por ejemplo la Acción Católica, enfurecidos contra Perón y sus políticas. Pero también enfurecidos con los obispos a quienes acusaban de pasivos, de haber aceptado demasiadas dádivas del Estado -como la educación y los subsidios- y que ahora estaban pagando las consecuencias.
-Este conflicto aceleró, quizás, la caída de Perón...y para la Iglesia ¿qué significó?
-Los católicos y la Iglesia pagaron carísimo el quedar vinculados con la caída de Perón. Tardó muchos años en despegarse de esa imagen, si es que lo logró alguna vez.
-¿Hubo algún tema central que haya activado el conflicto?
-Si, la educación. Se trató de un terreno en el cual a la Iglesia le dieron mucho y después le sacaron mucho. En el principio a Perón no le interesaba demasiado el tema, sin embargo, a partir de 1950 hubo una pretensión del Gobierno de que la educación fuera algo importante y comienza a planear la formación de cuadros, de las nuevas generaciones peronistas y, sobre todo, de la juventud. Y esto provocó el desplazamiento de los católicos a un rincón.
-¿Comprender este conflicto es una manera de entender al peronismo?
-Si, porque el peronismo, hoy en día ya no nos sorprende, está hecho de muchos elementos y no todos compatibles entre sí. Algo que le permite ir en una dirección y luego en otra según lo considere necesario.
