Entre la curiosidad y el espectáculo

Algunos años atrás fue noticia el nacimiento de los mellizos Matteo y Valentín, los hijos de Ricky Martin. En una revista de notas glamorosas, se leía, en medio de las fotos del cantante con sus hijos: "Ricky nos cuenta que el deseo de convertirse en padre se iba haciendo cada vez más fuerte, hasta hace cosa de un año, después de investigar en profundidad sobre las técnicas de reproducción asistida, llegó al convencimiento de que la subrogación gestacional era la opción perfecta para él".

La subrogación gestacional es también llamada "alquiler de vientre" o "maternidad subrogada", aunque en este caso debiéramos llamarla "paternidad subrogada".

Poco tiempo después, podíamos leer en distintos medios que la reconocida actriz de "Sex and the City", Sarah Jessica Parker, espera gemelas también concebidas por alquiler de vientre.

Estas notas periodísticas, más allá de pertenecer al mundo del espectáculo, dan cuenta de la naturalización que ha adquirido la implementación de las técnicas de reproducción asistida en la actualidad. Es algo ya instituido en nuestra sociedad.

Sin embargo, la noticia de Ricky Martin tiene en sí algo diferente. Al, igual que muchas mujeres en este tipo de revistas, posaba orgulloso con sus mellizos, con frases referidas al agotamiento de criar a dos niños, los horarios, la ayuda que precisaba, entre otras cosas. Si uno fantaseaba por un instante en cambiar su rostro por el de una mujer, hubiese sido una típica nota de alguna actriz, cantante, reina o princesa con su cría.

Pero aquí se trata de una paternidad con características singulares: él es el padre de los niños, constituyendo una familia monoparental. Para lograrlo, consiguió que una mujer le done los óvulos y que otra le alquile su vientre.

Lo que la ciencia y la tecnología ya modificó es el modo en que se produce la gestación a través de las distintas técnicas de fertilidad asistida. Los embriones pueden provenir de óvulos y espermatozoides propios o donados, por inseminación, por fertilización asistida o por alquiler de vientre. Son tantas y tan variadas las formas de nacer hoy.

La concepción está ubicada hoy en un lugar radicalmente diferente: se concibe en los laboratorios y desde entonces el ser humano crea vida en forma extra-corpórea. Puede diferir, modificar y combinar distintos modos de acceder a una parentalidad. Los orígenes de la vida se alejaron de la escena primaria ya que la inclusión del laboratorio excluye el coito parental.

Cómo serán las teorías sexuales en estos nuevos contextos culturales, no sólo en los niños, sino en las futuras generaciones. Cuáles serán las fantasías que acompañarán estas nuevas prácticas. Son interrogantes que quedan abiertos.

Patricia Alkolombre
(Psicóloga, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina)