LA CORBATA CUENTA SU PECULIAR HISTORIA EN EL MUSEO NACIONAL DE ARTE DECORATIVO

Un lujo al cuello

Utilizada por personajes célebres de todos los tiempos, la prenda es la protagonista de la muestra "Nodi italiani". En la misma queda demostrado que es mucho más que un simple accesorio de vestuario masculino.

La muestra "Nodi italiani", que se exhibe en el Museo Nacional de Arte Decorativo, plantea un recorrido por la historia vista desde un accesorio peculiar del vestuario masculino: la corbata, usada siempre aunque se desconoce su significado.

Engarzadas con piedras semipreciosas o estampadas con la imagen de Bart Simpson, citando los corbatines de Luis XIV o Pedro Picapiedra, "la exposición muestra el argumento de la corbata a través de la pintura, la historia, el artesanato, el estilismo, la curiosidad y el lenguaje", asegura el curador italiano Luciano Calosso.

TODOS LOS MODELOS

Del énfasis geométrico al exotismo formal de los años 20, los colores saturados de los 30 y las diagonales anchas de los 50, pasando por las flores del 60 y la delgadez de las tiras setentosas a los motivos búlgaros del 80, la historia puede leerse en la planta baja del museo a través de ciento cincuenta modelos que alcanzan los amarillos noventistas y el satinado monocromo habitual de nuestros días.

El ingreso está flanqueado por maniquíes femeninos que llevan corbatas: la imagen de Marlene Dietrich vestida de estricta etiqueta masculina desacraliza ese ornamento: "Lo leo como un juego simpático y travieso. Una mujer que cubre su cuerpo con medias, pantalón, camisa y saco y juega a ser bellísima sin destacar la femineidad propia de su carácter", recrimina el titular del instituto Colosseum de arte y diseño indumentario.

Calosso se reconforta con el hecho de que la muestra se expone durante las celebraciones del Bicentenario de la Revolución de Mayo: "Es una forma de asociarla al recuerdo de los patriotas que entremezclaron los nudos de sus moños blancos con las cintas que adornaron sus solapas, adelantando para la historia los colores de la nueva patria", señala.

PARA PERTENECER

"Desde su origen como protectora de la garganta y el pecho durante la batalla, hasta su presente como accesorio individual, la corbata funciona como un signo de identificación o pertenencia a cierto ámbito social o laboral", concede el cocurador, junto a Enrica Barbano, de la exposición montada en el porteño edificio de avenida Libertador 1902.

De visita por segunda vez en la Argentina -ya dejó su huella en 2006 con la muestra análoga "Arte que camina"-, Calosso reconoce que su retorno tiene que ver con el sabor especial que aporta Buenos Aires como destino.
Y se refiere a "la inteligencia, experiencia y estilo de un país que puede apreciar una muestra que es símbolo del "made in Italy" (la corbata es algo típicamente italiano) y que evidencia los fuertes lazos culturales entre ambos países".

"Aquí los argumentos trascienden el "business" (negocio) -asegura-. Por eso compré en el mercado de San Telmo una pequeña imagen de Gardel que sumé a la muestra, como homenaje a la elegancia de dos culturas ligadas desde lo emotivo y sentimental", afirma.

Gucci, Prada, Armani, Versace, Pierre Cardin y Hermes, fotografías de Katherine Hepburn, Oscar Wilde, George Clooney, Marcelo Mastroianni y Salvador Dalí, y trajes del siglo XVII entre otros, completan la exposición -que ya pasó por Corea del Sur e Italia, entre otros países- y se lleva a cabo con la colaboración de la embajada de Italia y el Instituto Italiano di Cultura. Para reconocer la simbología de la corbata hay que iniciar un viaje al tercer milenio A.C.

MUCHA HISTORIA

Los arqueólogos vieron que la utilizaban los soldados de Xian -los guerreros chinos de Terracota- luego los soldados romanos y, tras la caída del imperio, no se volvieron a ver corbatas en el medioevo, hasta que reaparecieron en Francia con el reinado de Luis XIV.

La etimología de la palabra "cravatta" (corbata en italiano) deriva de Croacia. "Esa música, su sonido recuerda a Croata, de donde eran los mercenarios que trabajaban para Luis XIV, el rey francés que como homenaje a sus protectores decidió incluir en su vestuario lo que ellos usaban en las batallas, la corbata", reseña Calosso.

Al rey se le ocurrió lucir esa corbata con que homenajeaba a sus benefactores en circunstancias oficiales. De ahí que los que estaban a su alrededor tomaran el gesto, a tal punto que se extendió desde la nobleza, que marca una distancia con la plebe, hasta los miembros de la burguesía que lo suman a su vestuario, pero con un diseño un poco más corto.

Lucir una corbata hoy día tiene dos fuertes significados: el laboral y la referencia institucional, que marca la oficialidad de una ceremonia (casamiento, bautismo, bar-mitzvá, graduación, etcétera), cuando se pretende aprovechar al máximo la estética para aparentar algo noble, distinguido o especial.

LENGUAJE SUBLIMINAL

"El simbolismo de esta prenda -remarca Calosso- fue tan fuerte que incluso ahora reconocemos un sector de personas respecto de otro por si usan corbata o no, un lenguaje subliminal".

 "Los políticos usan esta indumentaria ornamental y cuando vemos a uno de ellos sin corbata probablemente sea porque están en campaña, en la calle, estrechando sus manos con las de los votantes. De esa manera marcan un acercamiento, disminuyen las distancias", asevera.

Esto confirma que la corbata da un mensaje, es diferente si está o si no está: "De hecho, si uno llama a un plomero por una pérdida en el baño y éste llega con una corbata, a uno se le daría por pensar que no sabe de qué se trata ese trabajo", ironiza.

Y, de alguna manera, también significó protección -concede- en la medida en que los antiguos soldados romanos usaban una coraza de cuero o metal que dejaba libre el cuello y se lo cubrían con una tela que permitía el movimiento a la vez que los protegía contra la pólvora y el sudor.