El directivo de la empresa Kraft Foods, ex Terrabusi, Pedro López Matheu, ratificó esta mañana que la compañía permanecerá en el país, y sostuvo que hoy la planta reabrió a las 6 para reanudar las tareas luego de la prolongada medida de fuerza a raíz de despidos de personal.
López Matheu aseguró que "garantizamos que vamos a seguir operando en el país, aunque por nuestra parte eso nunca estuvo en duda", al tiempo que anunció que "hoy se depositarán la totalidad de las sumas descontadas (a los trabajadores) en la última quincena".
El director de Asuntos Corporativos de la empresa señaló en diálogos con las radios 10 y Continental que esperaba que "dentro de la planta siga la actividad totalmente normal y que no haya más asedio" por parte de miembros de la comisión interna, y sostuvo que "el arranque de la planta va a ser gradual".
Por otra parte, informó que al menos hasta las 8 de hoy no había recibido una "notificación formal de ninguna reunión" en el ministerio de Trabajo de la Nación -ahora con jurisdicción en el conflicto- para buscar una salida a la crisis, pero aseguró que cuando se produzca la convocatoria "vamos a estar a disposición de las autoridades y vamos a concurrir".
El directivo confirmó que en el interior de la planta había custodia policial "para evitar que se repitan los graves hechos de violencia" ocurridos en la fábrica días pasados, y también ratificó que hoy no ingresaron los delegados, que fueron despedidos.
López Matheo aseguró además que "lamentamos muchísimo la situación" del viernes pasado cuando la policía reprimió a los trabajadores dejando a varios de ellos heridos, pero señaló que "no tenemos ningún comentario sobre la actuación de la policía porque la hizo en el marco de las órdenes del juzgado actuante".
Afirmó que tenía información según la cual ninguno de los heridos se encontraba en estado delicado.
López Matheu aseguró que los delegados fueron despedidos "porque fueron los líderes de las acciones de violencia y la ocupación de la planta" que se prolongó por cuarenta días, hasta que el viernes pasado fueron violentamente desalojados por la policía.
El directivo afirmó que "nosotros aportamos a la Justicia todas las pruebas que ratifican nuestras aseveraciones y dan cuenta de los graves hechos ocurridos dentro de la fábrica desde el comienzo del conflicto".
Consultado sobre si habia recibido una convocatoria del ministerio de Trabajo para una reunión de conciliación, afirmó alrededor de las 8 que "nosotros no tenemos todavía ninguna notificación formal de ninguna reunión, pero cuando se produzca vamos a estar a disposición de las autoridades y vamos a concurrir".
López Matheu explicó que el total de despedidos ascendió a 156 empleados, de los cuales "70 ya se desvincularon" de la compañía porque aceptaron la indemnización, en tanto el resto se mantiene en lucha.
"La fábrica trabaja normalmente, lo cual es prueba de que lo que impedía la labor era la violencia y la intimidación de los ocupantes ilegales sobre el personal", sostuvo, y ratificó que el propósito de la compañía es velar por la "seguridad" de todos los empleados, que cuantificó en "tres mil".