"LA CAMARA OSCURA" UN ORIGINAL FILME LOCAL, CON UN BUEN TRABAJO DE EQUIPO

La belleza puede estar oculta

Ficha técnica:

"La cámara oscura". Argentina, 2008. Dirección: María Victoria Menis. Guión: María Victoria Menis y Alejandro Fernández Murray, sobre un cuento original de Angélica Gorodischer. Fotografía: Marcelo Iaccarino. Dirección de arte: Marcela Bazzano. Vestuario: Mónica Toschi. Música: Marcelo Mogulilevsky. Actores: Mirta Bogdasarian, Patrick Dell"Isola, Fernando Armani, Silvina Bosco y Carlos Defeo. Presenta: DCA. Duración: 88 minutos. Calificación: Para todo público.

Esta es una fábula, una fábula como la de Cenicienta o Blancanieves. Sucede en Buenos Aires y la heroína es judía y nace a la bajada de un barco de inmigrantes en 1897. Su madre la marca al considerarla fea y como las Brujas ancestrales, la condena a disimularse ante los demás disolviendo su presencia. Y así Gertrudis se torna invisible, pero sin embargo imprescindible para todos por su eficiencia, más para ese hombre que en la colonia entrerriana le eligen como marido y la predestinan a manejar la casa y tener cinco hijos.

Claro, la pobre Gertrudis se autocondena al destierro respecto de los otros, se mete en sí misma, capaz de absorber esa llanura argentina, sus cielos, soles y lunas y los infinitos sonidos que parece almacenar en sus tareas calladas. Pero como en todo cuento hay un príncipe y es un príncipe moderno que despertara a la invisible y discreta señora con un invento que revoluciona la paz entrerriana, una cámara fotográfica.

TRAMA ATIPICA

Maria Victoria Menis logra un filme atípico y exquisito que con ricos y originales recursos permite seguir una vida y multiplicar sus sentidos por la riqueza del contenido temático. Si por un lado se puede rastrear la limitada condición de la mujer a principios del siglo XIX, en una sociedad machista que puede mirar de reojo la llegada de un sexo no deseado en la lucha del mercado del trabajo; por otro se puede replantear el tema de la identidad, la mirada y los arquetipos de belleza y fealdad.

Gertrudis, amante de la belleza y sensible a la vida en todas sus manifestaciones se esconde y no se deja retratar o se diluye ante la cámara por ese imperativo materno que la obvió. Sin embargo, ante la mirada del otro que la hace existir, se recrea y asume su identidad y el libre albedrío dormido.

La directora, sutil e intensamente crea una red que protege a la protagonista hecha de silencios y pequeños gestos. Su inmersión en el llano pleno de sonidos naturales, de agua que corre y pájaros que cantan ha sido recreada con sensibilidad y pequeños detalles. Detalles que, como esas naturalezas muertas distribuidas en fuentes de la casona rural, parecen cristalizar las decisiones y la cronología.

DOMINAR EL TIEMPO

Hay dominio del tiempo en la concepción cinematográfica, que nada deja librado al azar y los cortos animados sensibilizan aun más el conocimiento de la personalidad de la protagonista. Pequeños detalles como el atrapar la imagen esfumada de Gertrudis en una pared en un intento de apropiación por el amado, subrayan el cuidado de una producción artesanalmente producido por un notable equipo creativo.

Hay sensación de realidad más allá de ciertas estilizaciones, huele a verdad esa familia campesina, esas canciones de la colectividad bellamente interpretadas y la presencia del concepto de inmigración.

Una intérprete ideal es Mirta Bogdasarian, toda sensibilidad y pureza. A su lado la ternura masculina de un notable Patrick Dell"Isola junto a un homogéneo equipo actoral.

Producto de profunda interioridad con momentos en que se mezcla la realidad y el surrealismo destacan este imperdible filme que se basó en el cuento homónimo de la original escritora Angélica Gorodischer.

I. C.